Fátima Ruiz de Lassaletta

Relojes públicos… y privados (y 2)

Relojes públicos… y privados (y 2) Relojes públicos… y privados (y 2)

Relojes públicos… y privados (y 2)

Debido a la buena acogida recibida por mi anterior articulo semanas atrás -en este mismo medio- sobre el reloj antiguo y su coleccionismo, vengo a dejar fuera del tintero preciada información que custodiaba en mi archivo y biblioteca, por motivo de haber vivido desde mi mayoría de edad en ‘El Recreo de Paúl’ -de la calle del mismo apellido- donde mi padre sustituyó, en su última bodega, 300 botas de excelentes vinos viejos (hoy de herederos de Faustino García) por una exposición de antigüedades con su socio -el experto historiador del Arte- Manuel Oteo de Lombardini. Ello sucedió una década antes de que yo fuera, durante otra, la directora del Museo de Relojes, hoy del Tiempo, de La Atalaya.

Ya en Navidad de 1973 - desde ‘La Atalaya’ se participó en una excelente muestra pública, enviando a la ‘Exposición de Relojes’, en el Apeadero del Cabildo Municipal de Sevilla, cinco de los mejores relojes en Jerez, que se codearon con una treintena de grandes piezas, facilitadas por el propio Consistorio hispalense, los Reales Alcázares -a cargo entonces del jerezano Rafael Manzano- de la Universidad, del palacio de ‘Las Dueñas’, y de las colecciones de arte de casas solariegas como Ybarra, Távara, Villamar, Esquivias, Morales, Fontán, entre otros como así aparece en el catalogo ilustrado de la exposición.

Para entonces ya existía en la Joyería Grassy , de la Gran Vía, 1 de Madrid, una importante colección de 34 maquinas del tiempo -que allí se conservaban- procedentes de la Colección Olaguer- Feliú de Barcelona , 238 piezas de los años 1500 a 1850, ( en el catalogo ilustrado de Luis Monreal Tejada ). Y casí ninguna de ellas formó o forma parte del Museo del Tiempo de Jerez; excepto tal vez, posteriormente, algunas sabonetas o relojes de bolsillo.

Las que llegaron a ‘La Atalaya’ primero -trasladadas en furgoneta rotulada ‘Brandy Gran Duque de Alba’, embaladas por con los carpinteros de la bodega, hermanos Cabral y un turismo de escolta- procedían de la Sala de Exposiciones de Antigüedades y Subastas del Anticuario Manuel González en la calle Velázquez, de Madrid , 147 piezas desde 1972 -las que, estando yo al frente del departamento de relaciones públicas de las Bodegas, hice catalogar la primera parte de la nueva Colección- descritas por el erudito Luis de Montañés - en el primer y sencillo catalogo no ilustrado de 152, incluyendo los ya en la Oficina , en el que ya se reseñó que los relojes procedían de la Colección de la condesa de Gavia y Valdelagrana, que había tenido en su, entonces, Castillo del Puerto de San María. Y que dado a su buena calidad y estado de conservación, el relojero local Arturo Paz Argudo, puso en hora desde el primer minuto aquí. Y la revista Blanco y Negro se hizo eco de la Colección en Jerez, por un artículo de 13 páginas ilustradas y a color en su número 3.154, del 14 de Octubre de 1972.

La sucesivas ediciones de catálogos, y ya en la cuarta en 1976 -pues llegamos a recibir 12.000 visitantes anuales- traía el retrato de La Gavia, en la porta, por Luis Esquivel. Y Con 129 relojes más -hasta que totalizaron 300, procedieron del anticuario Pedro de León de Madrid- 1 ‘grand father’ inglés de caja larga ya se encontraba en el despacho de Ruiz-Mateos, mecenas de la Colección en nuestra Ciudad- y los menos se adquirieron en la Zona, donde no obstante ya había mucha afición en las Bodegas y casas particulares, la mayoría de un Sector muy boyante, que no vendieron sino compraron…

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