Carlos Colón

Sánchez ‘traditoribus praemiat’

La ciudad y los días

González se opone a la amnistía. Pero, como el PSOE de Suresnes y del Congreso del 79, es pasado, historia

06 de septiembre 2023 - 00:00

A veces es cierto que una imagen vale más que mil palabras. Las de la sonrisa forzada de Sánchez recibiendo a Feijóo con solo una hora de audiencia en su agenda y las risas de Díaz después de reunirse durante tres horas con Puigdemont valen mucho más que miles de palabras para retratarlos a ellos y sus políticas. El compañero de risas de la vicepresidenta del Gobierno es un prófugo que causó la más grave crisis política después del 23 F, forzando a intervenir por segunda vez al jefe del Estado. “Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática –dijo Felipe VI el 3 de octubre de 2017–… Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía (…) demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado”. ¿En qué lugar dejan Sánchez y Díaz al Rey?

Nada que no supieran quienes les votaron. Los menos entusiastas seguirán comulgando con la rueda de molino antifascista. Los incondicionales aplaudirán la inteligencia negociadora de Sánchez y su altura de miras, tan alta, tan alta, que le permite, como si contemplara la tierra desde la luna o incluso desde Neptuno, “agradecer a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria la altura de Estado que están demostrando con su voluntad de negociar y entenderse con el Partido Socialista y también con Sumar”. Sánchez agradecía “la altura de Estado” de Bildu, ERC y Junts mientras Díaz se tronchaba de risa con el prófugo. “Roma traditorubus non praemiat”. Sánchez, sí.

Los votantes del PP también tienen razones para tirarse de los pelos viendo la torpeza con que se ha administrado su voto. Solo pueden estar satisfechos los de Vox, que ha retorcido el brazo al PP, los de Bildu, que se ven como primera fuerza política vasca, y los de ERC y Junts: si el 23-J el bloque independentista perdió el 46% de votos, nunca tuvo tanto poder con tan pocos representantes. El PP perdió ganando, Sánchez ganó perdiendo y ellos han triunfado fracasando.

Ayer Puigdemont puso como condición para la investidura una ley de amnistía, dejando el referéndum para una segunda fase. También ayer González dijo que “en la Constitución no caben ni la amnistía ni la autodeterminación”. Pero González, como el PSOE de Suresnes, es pasado, historia.

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