La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

No, Susana no es compatible

Por qué creo que no sería compatible que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, fuera también y al mismo tiempo secretaria general del PSOE? No sólo por que los dos cargos exigen dedicación exclusiva y no dispersión de esfuerzos y tiempo, ni por que sea negativa la concentración de poder en una sola mano. Sobre todo por que los intereses que tendría que defender desde uno y otro puesto serían distintos y distantes en numerosas ocasiones.

Con un ejemplo reciente debería bastar. El Parlamento andaluz acordó esta semana respaldar a empresarios y trabajadores del sector naval de Cádiz y exigir a Navantia que no se lleve parte del trabajo a su factoría de El Ferrol. Lógicamente, Susana Díaz está de acuerdo. Pero si además de presidenta de la Junta fuera secretaria general del PSOE, no podría estarlo. ¿Acaso entenderían los socialistas gallegos que su líder nacional apostase por no llevar carga de trabajo a El Ferrol y dejarla en Cádiz?

Como presidenta de la comunidad autónoma andaluza, Susana Díaz tiene la obligación de defender el interés de los andaluces por encima de cualquier otra consideración. Como secretaria general del PSOE, en cambio, su deber fundamental sería defender el interés general de todos los españoles, andaluces y no andaluces. Si ostentara los dos cargos, aparte de volverse esquizofrénica, se vería forzada muchas veces a hacer mal su trabajo como presidenta o su trabajo como secretaria general.

Como digo, serían muchas veces las que evidenciarían la contradicción. Piensen en un asunto como el sistema de financiación autonómica, en el que Susana-presidenta tendría que postular criterios de reparto de fondos públicos que favorecieran a Andalucía mientras que Susana-líder del PSOE necesitaría mostrarse neutral entre los territorios, sin barrer hacia ninguno. Ítem más, si Málaga y Valencia compitieran por obtener la capitalidad cultural de Europa, ¿a quién apoyaría Susana Díaz? La presidenta de Andalucía sería incansable promotora de la candidatura malagueña, la secretaria general del PSOE jamás se enfrentaría a sus compañeros valencianos.

Así que cuando Susana Díaz declara compatibles el cargo que tiene y el cargo al que aspira, "siempre y cuando se pongan por encima de todo los intereses de la gente", sólo expresa un deseo. Porque, ¿a qué gente se refiere? ¿A la gente andaluza o a la gente española? No es exactamente lo mismo. A uno de ellos va a tener que renunciar.

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