Descanso dominical

Javier Benítez

Upacesur siempre

02 de junio 2024 - 00:30

Pienso en ellos como en una partida de póker. El miedo repartía las cartas pero la fe siempre se guarda un as en la manga. Sentados a la misma mesa, la desesperación y la esperanza se jugaban una parcela en el futuro. Ahora sabemos que ganaron los buenos. Ganaron aquellas familias que fundaron Upace en Jerez, en una clase junto al parvulario del Perpetuo Socorro, donde se reunían en esos principios tan inciertos. Ganaron los que estaban allí en 1.978, cuando había sólo siete niños con parálisis cerebral y todo estaba por hacer.

Lo mejor que me ha ocurrido esta semana ha sido comprobar, tocar, ver con mis propios ojos lo que han conseguido. Los pioneros que pusieron los cimientos y los que vinieron después y demostraron que la única manera de construir pasaba por derribar todos los muros. El viernes por la noche, en los Museos de la Atalaya, se celebró la sexta edición de los Premios Upacesur, magníficamente presentada por José Ramón y Rocío, de la que ya hemos preguntado su cláusula de rescisión. Una gala que sirvió para celebrar los 45 años de vida de esta entidad patrimonio de Jerez, motivo de orgullo y parte inherente del imaginario colectivo de la ciudad. Lo comenté con Juan Luis Muñoz Escassi, un sevillano que desprende humanidad cada vez que parpadea, el creador del conocido #RetoPichón. Él fue uno de los galardonados junto con Antonio Jesús Pérez de la Corte, jerezano con parálisis cerebral que ha estudiado el grado de Gestión y Administración Pública y ha escrito dos libros; el Banco Mediolanum, por su compromiso y acción social -enhorabuena, Baldomero García Hoces y equipo- y el programa de Canal Sur Radio ‘Andalucía sin barreras’ con su presentador, el humorista y comunicador Paco Aguilar, que son una joya de la radiotelevisión pública andaluza. Allí fueron homenajeadas también -cuánta emoción- doce de las familias que, desde el nacimiento de Upacesur, más han ayudado a sostener este sueño hecho realidad. Todavía me duelen las manos de aplaudir.

A finales de los 70 no había terapeutas, ni atención temprana, ni profesionales apenas del ámbito social. La formación era escasa, la investigación, un páramo; la inserción laboral, una utopía; las terapias ocupacionales, ni en sueños; el voluntariado, un imposible. Era un mundo en blanco y negro donde solo un puñado de madres y padres se empeñaba en colorear el destino de sus hijos. Hoy día Upacesur atiende a 600 familias, ofrece cobertura y asistencia a las personas con discapacidad desde su infancia hasta la senectud, tiene centros en Algodonales, Trebujena, Utrera… No eran conscientes de que estaban haciendo historia, nunca imaginaron hasta dónde serían capaces de llegar. Y, casi sin darse cuenta, pusieron en práctica aquella antigua máxima de Apuleyo: Uno a uno todos somos mortales; juntos, seremos eternos.

stats