Su propio afán

Vacunas

Más allá de la ciencia, que no discuto, con las vacunas estamos más seguros de nuestras inseguridades

Me temo que parecerá miedo o desinterés que no haya dedicado un artículo a las vacunas. No es una cosa ni otra, sino ignorancia. Escribir yo un artículo sobre el fondo médico de las vacunas sería una irresponsabilidad. Pero enumeraré las cuatro cosas inseguras de las que estoy seguro. Lo haré partiendo de la presunción de que las vacunas son útiles, porque 1) tienen a favor a la mayoría de los científicos, 2) sería inconcebible que el Estado las impulsara en otro caso y 3) habiéndome metido el chute, tengo un interés personal o un pensamiento desiderativo en el asunto.

Ahora bien, la crispación entre unos y otros parece casi un efecto secundario de la vacunación. A los antivacunas habría que reconocerles la utilidad y el coraje. Aprovechar el consenso científico para acallar a los críticos es minar las bases de ese consenso, que se construye descartando hipótesis. Éstas tienen, por tanto, que haberse podido discutir sin censuras previas.

Para lo segundo me asiste mi formación jurídica. Inquieta que tanto las farmacéuticas que han creado las vacunas como los Estados que las ponen e imponen se descarguen de toda posible responsabilidad en caso de efectos secundarios. Además, ¿no resulta ya abusivo obligar por ley a algo de lo que uno se desentenderá por ley si vienen mal dadas? Ayudaría si estuviesen dispuestos a asumir las consecuencias, como todo hijo de vecino en sus trabajos y productos.

Por penúltimo, la política comunicativa de los Estados y de las farmacéuticas hace aguas. Como ha indicado oportunamente Javier Saénz del Castillo: "Pocos se dan cuenta, pero esta crisis del COVID ha herido de gravedad (no sé si mortal o no) la credibilidad de las instituciones". Hoy por hoy, tras tantas políticas erráticas y diagnósticos erróneos, no se puede sostener nada con el argumento de autoridad del "porque lo digo yo". Una información transparente con todos los datos ayudaría mucho. ¿Evitan la infección? ¿Evitan el contagio? ¿Evitan la hospitalización? ¿No evitan ni las mascarillas?

Finalmente, extraña la falta de matices. ¿Todas las vacunas son igual de buenas? ¿En todas las edades? ¿Para todos, incluidos los niños, que enferman muy levemente? Imponer las vacunas a los reticentes, ¿es buena estrategia de persuasión? Pongamos que las vacunas son, en efecto, extraordinarias (por la cuenta que me trae); pero asumamos que hay aspectos comunicativos y jurídicos que afinar.

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