DECÍA Lisa Simpson, es como la Mafalda del argentino Quino, que: "El alma va más allá de la religión que profeses, está formada por todo lo bueno que hay en ti." Después del empeño de Obama en la guerra contra Siria, me viene a la memoria el drama Fausto, de Goethe. A los presidentes norteamericanos les gusta mucho una guerra. A pesar de la religiosidad y las referencias a Dios en el dólar y en la personalidad del pueblo americano, me parece que el gobierno es un alma vendida al diablo, a cambio, no de la libertad, la democracia, el bienestar de la ciudadanía, sino del bienestar y el engrandecimiento de las empresas americanas. ¿Dónde están las armas de destrucción masivas?

Pero cualquiera puede vender el alma, no a cambio del ímpetu juvenil, del conocimiento, sino de cosas prosaicas, como el rescate de la banca a costa de la ciudadanía.

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