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UNO de los libros más importantes de los publicados el recién pasado año, es "Poesía reunida" de William Butler Yeats, editado por Pre-Textos. La traducción es de Antonio Rivero Taravillo. Un libro de más de ochocientas páginas que nos ofrece la obra del más significativo de los poetas irlandeses de finales del siglo XIX y principios del XX. Ya conocíamos la poesía de W. B. Yeats a través de la antología realizada por Jaime Ferrán, para la colección "Selecciones de Poesía Universal" (Plaza & Janés, Editores, 1973). Y ahora tenemos en las manos sus poesías completas, lo que nos depara una apreciación rotunda de su personalidad lírica.
He aquí uno de sus poemas de amor: "Te traigo aquí, con manos reverentes,/ los libros de mis sueños infinitos,/blanca mujer que la pasión gastara/ cual la marea gasta las arenas grisáceas/ y con el corazón aún más viejo que el cuerno/ lleno del fuego pálido del tiempo:/ Blanca mujer con sueños infinitos/ te traigo aquí mi verso apasionado".
Premio Nobel de 1923, W. B. Years (1865-1939), era hijo de un pintor y su familia pertenecía a la mayoría protestante de la Iglesia de Irlanda, por lo que defendió, durante bastantes años, el nacionalismo irlandés, mientras se afanaba en el conocimiento y entendimiento de los mitos más variados, para remodelarlos a su manera y llevarlos a su extensa escritura. En 1928, estuvo por los lares andaluces, donde escribió el siguiente poema, titulado: "En Algeciras-Una meditación de la Muerte": "Aves de presa y pico corvo, pálidas/ que se alimentan con parásitos sucios/ de los rebaños y hatos marroquíes/ cruzan por el angosto estrecho hacia la luz/ en la opulenta medianoche del jardín y sus árboles/ hasta que rompe el alba sobre aquel mar mezclado./ A menudo, en la noche, cuando yo era un muchacho/ le llevaba a un amigo/ -esperando mayor, sustancial alegría/ que una mente mayor puede ofrecernos-/ no las de las metáforas de Newton,/ sino conchas auténticas de la orilla de Rosses./ Mayor gloria en el sol,/ un nocturno frío en el aire/ llevan a la imaginación a preocuparse/ por el Gran Preguntante;/ qué puede Él preguntar, y qué si me pregunta/ puedo yo responder con confianza adecuada".
Un poema propio de quien siempre mantuvo hondas reflexiones religiosas, a veces sumamente encontradas. Nuestro Luis Cernuda, que le admiraba, decía que nos hallábamos ante un gran poeta, añadiendo: "Y no sólo de un gran poeta, sino de un hombre excepcional cuya actividad, tanto en la vida como en la poesía, resulta ejemplar y puede por tanto, y debe, ser guía para otros". Sí, W. B. Yeats fue un poeta en continua evolución, tratando los temas más diversos mitificándolos, podría decirse, yendo de lo íntimo a lo colectivo, de lo momentáneo a lo eterno.
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