Desde el areópago

MIGUEL ÁNGEL MONTERO JORDI

Agua en vino

En estos días he estado leyendo un libro de psicología moderna, en el cual se reivindicaba que encontrarse mal, ser depresivo o estresarse tiene un componente de sugestión, y podemos revertir las emociones negativas.

Todo ello nace de la idea central por la cual se podría llegar a decir que “sentimos como pensamos”, y por tanto si nuestros pensamientos están bien orientados, nuestros sentimientos estarán bien adecuados. Transformar los pensamientos catastrofistas y negativos en pensamientos alegres y esperanzadores es la clave para forjar una personalidad fuerte y feliz.

Como creyente me pregunté…¿Recoge el evangelio alguna situación que pudiera relacionarse con esa idea de transformación?. Inmediatamente pensé en el famoso relato de Jesús de Nazaret en las Bodas de Caná. En ese relato se produce el primer milagro de Jesús, que consistió en transformar agua en vino en una boda donde en mitad del convite los invitados se quedaron sin vino que alegrara ese momento de fiesta.

El agua es sinónimo de algo triste , soso e insípido, y el vino es signo de alegría y fiesta. Jesús de Nazaret puede hacer posible que lo insípido de tu vida se transforme en alegría y esperanza. ¿ Qué se tuvo que hacer para que en Caná de Galilea el agua se transformara milagrosamente en vino?.

La respuesta nos la da la Virgen María, cuando con decisión le dice a los sirvientes mirando a Jesús: "Haced lo que Él os diga". Y el milagro se produjo.

Dirige la mirada de tu corazón y de tu mente a Jesús de Nazaret, y escúchale en el silencio de la oración….sigue y pon en práctica lo que Dios a través de tu conciencia, como altavoz su voz en el corazón de todo ser humano, te va a ir sugiriendo, y te garantizo que poco a poco el agua insípida que haya en tu vida se transformará en el vino alegre que hará que vivas la vida como fiesta y no como desgracia.

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