La Crestería

Manuel Sotelino

La bendita vuelta de José Tomás

Uno de los grandes acontecimientos del pasado fin de semana fue la presencia de José Tomás en la plaza de Las Palomas de Algeciras. Como ya es costumbre en el 'Monstruo' de Galapagar, su aparición en el Campo de Gibraltar se convirtió en motivo mediático y en carnaza para las tertulias de todo el 'Planeta de los Toros', que diría el recordado Antonio Díaz Cañabate.

José Tomás tiene una evidente capacidad para coger a todos los aficionados con el paso cambiado. Nadie sabe cuándo ni dónde volverá a vestirse de luces. Mientras el torero sigue buscando fórmulas para sorprender, los aficionados volverán a sus casas y repasarán las cuentas corrientes porque seguir al de Galapagar se trata de una disciplina costosa. Puedo dar fe.

Llegó al patio de cuadrillas y el silencio se hizo en Algeciras. Cuentan los revisteros antiguos que sólo hay un antecedente al misterio y el 'aura' que acopaña a este torero mítico. Manolete también era una figura que imponía con tan sólo su presencia. Se acababan las bromas y tan sólo se escuchaba a la llegada del cordobés el zumbido de las molestas moscas.

La corrida no fue para tanto. Yo no pude ir en esta ocasión. Estuve apenas a unos diez kilómetros. La boda de Ana a la que estaba obligado a asistir me impidió formar parte de la grey que con fervor seguimos al torero. Tomás casí de puntillas. Y Perera indultó un toro borrando del mapa al de Galapagar. Sin embargo, los dos salieron a hombros.

Y José Tomás dejó varios millones de euros en el Campo de Gibraltar con tan sólo su presencia. Como el silencio del patio de cuadrillas. Los restaurantes y los hoteles no daban abasto. Así que bendito José Tomás que devolvió el misterio al toreo y ganancias a toda la hostelería de Campo de Gibraltar.

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