Por montera

La chaqueta de Almodóvar

Almodóvar reivindica que la guerra no terminará hasta que se desentierren todas las fosas

Tengo una imagen recurrente que se planta frente a mi frente que no puedo borrar. Me ronda porque se ha convertido en el resumen de toda una película de las que esperas llevarte una profunda reflexión y, en cambio, te sientes frustrada porque te llevas a casa la imagen de una simple chaqueta que lo convierte todo. La chaqueta, tipo sudadera ajustada, tiene un estampado compuesto por líneas horizontales de diferentes anchuras. De los hombros al pecho es de color entre naranja y camel. Bajo el pectoral hay varias franjas que ocupan la zona que va desde el pecho hasta donde terminan las costillas: una ancha franja marrón seguida por otra más delgada de color blanco que limita con una fina línea negra, otra mostaza y nuevamente el blanco que llega hasta la cintura. Las mangas son de color marrón oscuro, como el cuello alto que se cierra con una cremallera. A la altura del pecho hay escritas dos palabras: "miu miu". Esta marca de ropa es una subsidiaria de Prada, otra de las grandes firmas de la alta moda italiana cuyos precios son famosos por inaccesibles para la inmensa mayoría. Estamos hablando de que la ropa de miu miu está en una media de mil quinientos euros prenda. Nada de esto sería relevante si no fuese porque las actrices de la última película de Pedro Almodóvar, Madres Paralelas, visten y calzan con firmas tan potentes como selectas. Carísimas. El millonario Almodóvar subraya en el guión que los actores son de izquierdas porque los de derechas son pijos. Este artista español, que tenía su dinero en paraísos fiscales, causa gran impacto ya que los de izquierdas se gastan un dineral en parecer pobres. Almodóvar reivindica que la guerra no terminará hasta que se desentierren todas las fosas de la Guerra Civil. En medio del sándwich argumentário, lo ha rellenado con una historia de dos mujeres que se conocen en el hospital a la hora de parir. La profunda reflexión de su última obra es que ellos critican con voracidad la riqueza señalándola como motivo delictivo. Pero no hacen ni una sola autocrítica de otra realidad social como es la ocupación de las propiedades privadas, o que gentes de su línea ideológica estén en el Gobierno, en el Congreso de los Diputados, habiendo sido condenados por el Supremo. Es la cámara donde se nos representa a los ciudadanos españoles y, esa que tapan, es la representación que eligen ¡Todo lo que hay tras la lectura de una chaqueta! Evitar aparentar lo que realmente se es y quieren ser.

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