Tierra de nadie
Alberto Nuñez Seoane
Discapaces
EL título de esta tribuna es lo que deben pensar muchos estudiantes de Derecho después de leer en Diario de Jerez las declaraciones de José Blas Fernandez, presidente de los graduados sociales de Cádiz. Con todos los respetos que merece su profesión, creo que ya es momento de distinguir cuál es la función de un abogado y cuál es la de un graduado social, como se distinguen los estudios de medicina de los de enfermería o los de arquitectura de los de decoración de interiores. Nuestros jóvenes deben tener claro que lo que no se consigue en la Universidad no debe lograrse en los pasillos del Parlamento ya que, para ello, existen unos estudios y una formación reglada.
Parece ser que para el Sr. Fernández llegar a ostentar la representación técnica gratuita de los ciudadanos que carecen de recursos económicos es cuestión de 'rango' y no de conocimiento. Para la abogacía la justicia gratuita -por declaración constitucional- es el ejercicio fundamental del derecho de defensa en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos, tengan o no recursos.
Hay enormes diferencias cuando la ley habla de 'la representación técnica' al referirse a la competencia de los graduados sociales y cuando se refiere a la 'representación y defensa' cuando habla de la competencia de los abogados. Y es fácil de entender para todos. El abogado hace todo lo que puede hacer profesionalmente el graduado social. Pero el graduado social legalmente no puede ejercitar ni el 1% de las competencias que profesionalmente tiene un abogado. El graduado social tiene la representación técnica -algo que nadie sabe muy bien lo que es- y los abogados somos Juristas -con una formación jurídica completa-, tanto es así que incluso podemos llegar a ser jueces, algo absolutamente vedado para los graduados sociales, en palabras del Tribunal Supremo.
Algo aparentemente tan sencillo, como que para ser abogado hay que estudiar Derecho, es algo que muchos de los graduados sociales nunca han llegado a entender, y han elegido el camino corto y fácil de hacer sus conquistas en los pasillos del parlamento. Pero este camino no les convierte en abogados, por mucho que se empeñen en tratar de distorsionar su realidad ante los ciudadanos.
Les pondré un ejemplo que todos podrán entender y que extrapolo metafóricamente a taller mecánico: Si usted acude al taller del graduado social a que le miren las ruedas del coche, éste sólo estará capacitado para cambiarle las ruedas -pues sólo tiene competencias limitadas al derecho laboral y de seguridad social- pero si acude al taller del abogado, éste le cambiará las ruedas pero también comprobará si su problema tiene alguna relación con un problema de dirección, de amortiguación, de chasis,…. Y ello es simple, los abogados tenemos un conocimiento más amplio y global del Derecho y tenemos formación y competencias para ver el problema en su conjunto, nos hemos formado como abogados para ser abogados. No pretendemos ser lo que no somos y menos aún asumir responsabilidades para las que no somos competentes.
El Sr. Fernandez falta a la verdad cuando manifiesta que "los graduados sociales accederán al turno de oficio en año y medio". No es eso lo que dice la ley. Lo que dice es que para que puedan actuar técnicamente en juicio ante la jurisdicción social primero habrá que aprobar una ley que regule ¿Cuál será la capacitación que se les exigirá? "Título exigible, la formación especializada y la evaluación a realizar… y un estudio sobre los cambios normativos que habría que realizar en su caso para que accedan al sistema de representación técnica gratuita". Si los abogados necesitan terminar la carrera de Derecho, hacer un máster profesional y aprobar un examen de estado, no es lógico que con un simple título de graduado social se pueda acceder de forma inmediata a la representación técnica en juicio y a un hipotético sistema de representación técnica gratuita, que ni se sabe qué es, ni qué será, ni cómo se diseñará, ni si simplemente es constitucional. Eso sería con otro ejemplo: como admitir que los ciudadanos que acudan al Colegio de Abogados serán intervenidos a corazón abierto por un cirujano y los que acudan al Colegio de Graduados Sociales serán intervenidos por un celador. ¡No es lógico verdad¡ Pues cada profesión tiene su cometido, siendo muy necesarias y respetables ambas, pero no olvidando, tanto el médico como el celador, cuál es su cometido por el bien del paciente.
Pretender ser lo que no se es, o pretender asumir competencias sin los estudios reglados necesarios, tiene estas cosas. Que al final saldrá perjudicado el de siempre, el ciudadano sin recursos que acuda al lugar inadecuado por culpa de los que pidieron hacer lo que no era de su competencia, pero sobre todo por la de los irresponsables que lo hicieron posible aprobando leyes sin sentido.
Pienso y espero que nunca llegue el turno de oficio a los colegios de graduados sociales, pero si llegara ese momento de absoluta irresponsabilidad, serán los ciudadanos sin recursos, quienes decidirán si quieren viajar gratis en primera clase o ir también gratis en turista.
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