La Crestería

Manuel Sotelino

Un pueblo mercedario

LA Iglesia se define como Corpus Mysticum. Se reconoce así misma como el cuerpo místico de Cristo que espera con verdadero fervor la Parusía. Llegará el Señor revestido de toda Gloria y Majestad con el fin de restablecer el verdadero Reino aquí en la Tierra.

Sin embargo, la Iglesia nos invita a no esperar de forma sedentaria. Este cuerpo precioso que conforma el Espíritu de Cristo está en constante movimiento, en una preparación perpetua. Es por ello por lo que existen peregrinaciones. Se trata de un signo que simboliza la vida del cristiano en la búsqueda continua de Jesucristo.

Quien suscribe esta columna en la medida de sus posibilidades ha ido asistiendo a algunos días de la novena preparatoria a la festividad de Nuestra Madre la Virgen de la Merced. Al acabar un día la celebración observé a los muchos jerezanos que salían del templo y tomaban la calle de la Merced hacia abajo. Me recordó todo este mensaje del Cuerpo Místico de Jesucristo. Un pueblo en movimiento que cada noche acude a las plantas de la Madre para escuchar una palabra de vida y unas magníficas homilías del padre Felipe Ortuno que día a día regala magníficas reflexiones. Calle abajo se podían observar las personas mayores, los matrimonios, jóvenes y adolescentes. Una grey que camina. Un pueblo vivo donde no hay distinción de clases. Los más agraciados junto a los que ya peinan canas. Los que salen con el corazón palpitante tras la predicación y la liturgia y los que van para casa pensando en calentar la comida de la cena que los hijos ya estarán esperando. En definitiva un pueblo peregrino. Una imagen preciosa que refleja al Cuerpo Místico de Jesús. Y_de su bendita Madre que a todos acoge en su regazo.

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