La otra orilla

Por un empleo verde y sostenible

La lucha contra el cambio climático sólo tendrá sentido en un futuro de trabajo decente con pleno empleo

La lucha contra el cambio climático ha sido percibida en muchas ocasiones como una amenaza para el empleo. La lucha ecologista y ciudadana contra la contaminación siempre ha recibido muchas críticas y una de ellas, la más recurrente, ha sido la de querer cerrar fábricas y echar gente a la calle. No parecía que las organizaciones históricas de la clase obrera se llevaran bien con la ecología y el medio ambiente. Y no debe ser así. Lo que está en peligro no es el empleo, sino la vida humana.

La lucha contra el cambio climático es también sinónimo de nuevos empleos en una economía más acorde con el medio ambiente y con el cuidado del ser humano en general. Se trata de transitar de una economía del máximo beneficio -para una minoría- a cualquier precio, a otra más respetuosas con el medio y las personas. Se trata de cambiar los parámetros económicos, de colocar a la persona en el centro, de colocar la naturaleza por encima del beneficio económico y de la destrucción.

El pasado diciembre, el IV Congreso Mundial de la Confederación Sindical Internacional (CSI), celebrado en Copenhague, señaló como uno de los pilares de acción que las transformaciones mundiales contra el cambio climático sean justas. Y eso es una buena noticia, porque se reconoce la magnitud del problema y alerta que no podemos permitir que esta transición se haga a costa de los trabajadores. Es evidente que unas industrias más limpias acabarán con la ocupación de muchos y muchas trabajadoras, pero los y las directamente afectadas deberán ser tratados de una manera justa. Se requiere por tanto invertir en tecnologías sostenibles, eficientes; en energías renovables. Es, en definitiva, una gran oportunidad para la creación de empleo. Como dice la CSI los requisitos tienen que venir por planes para crear empleo verde, por unas pensiones seguras para los trabajadores y trabajadoras que se desplazan de sus puestos, por unas garantías de cualificación, por una garantía de un trabajo decente con derechos laborales, salario digno y negociación colectiva, una protección social universal, una implementación del diálogo social, igualdad de trato para migrantes y refugiados, inversiones en empleos de calidad y sostenibles... Y es que la lucha contra el cambio climático sólo tendrá sentido en un futuro de trabajo decente con pleno empleo, cohesión social y una transición justa.

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