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EL regionalismo andaluz fue un estilo arquitectónico que se desarrolló en las primeras décadas del siglo XX. Surge en Sevilla de la mano de arquitectos como Aníbal González, autor de la popular Plaza de España, y tuvo como momento álgido la celebración en aquella ciudad de la Exposición Iberoamericana del año 1929. Es un estilo historicista y ecléctico, es decir, se inspira y mezcla motivos mudéjares, renacentistas y barrocos de claro origen sevillano, haciendo un uso muy característico del ladrillo visto y el azulejo. Diferentes edificios de esa época en Jerez se levantaron siguiendo esta moda hispalense e incluso se encargaron algunos al propio González, como es el caso del Gallo Azul. Sin embargo, la más importante de las construcciones regionalistas locales es, sin duda, la Estación de Ferrocarril.
Aunque se terminó en los años treinta, en plena Segunda República, el proyecto es de 1927 y fue firmado por el ingeniero jerezano Francisco Castellón Ortega. El dato, que fue descubierto recientemente por Francisco Cuadros Trujillo, desmonta la tradicional atribución al referido Aníbal González. Como en tantos otros ejemplos de la Historia del Arte de nuestra ciudad, el prestigio de un nombre afamado prevaleció, sumiendo en el olvido a los auténticos artífices. Desde hace varias décadas una gran manzana de pisos se alza junto a la estación. En el centro, una plaza, "Aníbal González"… Y es que Castellón no ha tenido suerte: su autoría ha sido ignorada y su obra desfigurada por reformas y despreciada por malas intervenciones urbanísticas, como la última remodelación de la Plaza de la Estación. Entre otros elementos, una disparatada pérgola, con sus dos absurdas chimeneas, dificulta hoy la visión de la vistosa fachada. Otro desprecio más hacia nuestro patrimonio.
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