El pasado sábado se celebró en Bilbao una manifestación en favor de los derechos de los presos de ETA. “Ahora los presos” fue el lema de este aquelarre terrible, entre gritos de libertad para los “presos políticos”: lo que hay que aguantar. Gritos que provocan desasosiego entre los demócratas porque buscan blanquear a los catalanes golpistas y a los del tiro en la nuca. Entre los apoyos más destacados en las calles vascas, Podemos, Bildu y ERC, los nuevos hombres del Presidente Sánchez, los que le sostienen en el cargo, sobre los que ha formado su nueva mayoría. Que nadie dude que este es un gobierno legal constituido según las reglas de nuestro sistema democrático, pero si me lo permiten, moralmente reprobable.

Este gobierno reconoce legitimidad a los que hasta hace dos días los obligaban a mirar cada mañana los bajos de su coche, a quienes aún no han pedido perdón por las cientos de víctimas a las que privaron del derecho más fundamental; interlocución política a quienes no proponen otro diálogo que la ruptura de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y carta de naturaleza política a quienes pervierten nuestra legalidad- la que cualquier hijo de vecino tiene que acatar-, en nombre de no sé qué derecho de autodeterminación. Derecho inédito que empieza y acaba en ellos, ya que de ninguna manera permiten la contestación interna dentro de su propia ensoñación identitaria. Los socialistas de bien-que son legión-, han de comprender que a media nación le indigne esta asociación que persigue- en nombre del deseable diálogo y el entendimiento-, una especie de asimetría perversa, una realidad política que con la excusa de la pluralidad y la diversidad, termine en una hemorragia de invenciones nacionales enfrentadas. Lo de Bilbao el sábado, fue la peor versión de este maravilloso pero imprevisible país..

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