Yendo al grano

Víctor Cantero

La hucha

LA de las pensiones, no deja de menguar. Y los datos son muy tozudos. Los registros de la Seguridad  Social acreditan que la evolución al alza en cuanto al incremento de las pensiones es imparable. En marzo pasado el número de pensiones a pagar ascendió a 9,27 millones de pensionistas, cuando un año antes la cifra era de 9,16; y en marzo de 2013 era de 9,01 millones. Si retrocedemos más en el tiempo, el número actual de pensiones supera en más de un millón los poco más de ocho millones que existían hace una década. Esos 9,27 millones de pensiones suponen un gasto mensual de 8.183,5 millones de euros, por encima de los 7.046 millones de marzo de 2014 y de los 7.687,6 de marzo de 2013. Si esta tendencia se mantiene  es evidente que tenemos un problema: el Fondo de Reserva se va disminuyendo de forma paulatina, pero sin pausa. Dicho Fondo en 2011 acumulaba unos activos por valor de 65.830 millones de euros, un 32% más que en la actualidad. Si a ello le añadimos que los ingresos en caja por vía de incremento de las cotizaciones no son equiparables a los gastos que suponen el número creciente de pensionistas, la sostenibilidad del sistema no queda en absoluto garantizada. 

¿Quieren todos estos indicadores decir que estamos ante el fin de un ciclo? Ignorar que asistimos a un cambio de tendencia sería una equivocación. Nada ni nadie puede predecir el futuro inmediato del sistema público de pensiones en nuestro país, pero a la vista de los datos urge poner en práctica la cultura de la previsión. El envejecimiento de la población y el incremento de la esperanza de vida implican un incremento en el número de pensiones en los próximos años. Las cuentas son sencillas, pues a mediados de septiembre quedaban en el Fondo de Reserva 49.598 millones de euros, lo que implica que en los ocho últimos meses su cuantía ha decrecido en 4000 millones. Y cuando hablo de la cultura de la previsión me refiero a estimular en los ciudadanos el hábito del consumo responsable y el ejercicio del ahorro. Se aproximan tiempos en los que papá Estado no podrá hacerse cargo del gasto que supone pagar en las cuantías actuales las pensiones que a cada cual le corresponde en relación con sus años de cotización. Esto quiere decir que lo que los euros que cada cual deje de ingresar vía pensión pública los tendrá que poner de su bolsillo. Un escenario que se veía venir hace tiempo, y que además pone de relieve una injusticia en cuanto a la percepción de cuantía por pensión en función del territorio en el que cada cual se jubile. Los datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad social confirman que la pensión contributiva media en España, referida a todas las modalidades, se situó en marzo pasado en 882,8 euros, un 1,75% más que en el mismo mes del año anterior. Por su parte la pensión de jubilación  alcanzó los 1015,0 euros, un 2,1% más que el año anterior. Pero los más irritante del asunto es que dichas cantidades varían de forma notable en función del territorio español en el que dada ciudadano se jubile, pues no es lo mismo jubilarse en una Comunidad Autónoma que en otra. Así, en el País Vasco, la pensión por jubilación alcanza la media de 1255,8 euros, en Asturias suma los 1241,3 euros y en Madrid llega a los 1206,4 euros. En el extremo contrario tenemos a Galicia con 843 euros, Extremadura con 844,2 euros,  Murcia con 897,5 euros y Andalucía con 797,6 euros.

Estas diferencias no tienen justificación, pues que yo sepa el valor monetario de los años cotizados a los diversos regímenes de la Seguridad Social es el mismo, con independencia del territorio o provincia en la que el futuro pensionista haya cotizado. En otras palabras, que ya no solo veremos en breve mermadas las cuantías de muestras pensiones, sino que dicha merma será aún más sangrante en aquellas provincias en las que en la actualidad las pensiones de jubilación que se perciben son más bajas.  

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