CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

Una incógnita: el futuro del cante jondo

31 de julio 2009 - 01:00

EL eminente musicólogo José Subirá, de la Real Academia de Bellas Artes, en la revista "La Alhambra", el treinta y uno de diciembre de mil novecientos treinta y tres, publicó un artículo titulado "El cante hondo", del que transcribimos el siguiente párrafo: "El porvenir del cante hondo está envuelto en la sombra de la noche que ha de preceder a los tiempos futuros. Para unos será rico de inspiraciones de los futuros Beethovenes, Glinkas y Raveles y estos optimistas abogan por una vigorización que evite la pérdida de esa muestra típica dentro de nuestro folklore musical. Para otros, en cambio, tal divulgación pondría ese material sonoro al alcance de músicos ultraístas que acabarían desfigurándolo, alterándolo y destruyéndolo con la mejor buena fe. Por otra parte, mientras hay quienes desearían ver el cante hondo manumitido de las redes en las que lo encadenan sus cultivadores intuitivos, hay también quienes temen que, monopolizado por profesionales, sufra un amaneramiento peligroso".

Como se puede comprobar, el dilema acerca del presente y el futuro de cante flamenco, que actualmente se discute, es el mismo que se ya se debatía a principios del pasado siglo. Y se sustenta con los mismos planteamientos que exponía José Subirá, una verdadera autoridad en el campo de la musicología española, como testifica su amplia bibliografía. Sí, podemos suscribir ahora mismo sus inquietudes sobre el género, aunque ciertamente la etapa de revalorización del flamenco iniciada a través de la Cátedra de Flamencología de Jerez y el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, veinticinco años después de la publicación del citado artículo de Subirá, ha trazado y definido unos cánones que se mantienen en vigor a la hora de definir lo que es flamenco clásico. No obstante, a partir de los años setenta aparecieron los experimentalismos que sobre la base de sones flamencos, especialmente de los festeros, mezclan músicas foráneas de moda desde el jazz y el pop al rock, en principio con los grupos Smash, Triana, Guadalquivir, Alameda, Gualberto, Lole y Manuel, Goma, Toti Soler, Las Grecas…, culminando años después en Pata Negra, Los Chorbos, Ketama…, por solamente enumerar algunos de esos conjuntos e intérpretes que bajo la égida de flamenco vienen ofreciendo unas fusiones musicales que ponen en peligro a la música autóctona más importante de occidente, equivocando a muchos jóvenes al ofrecerles una gama de adulteraciones.

Se trata de una corriente que cada día tiene más fuerza y que se está convirtiendo en una invasión corrosiva de una cultura musical genuina. Y lo peor de la situación, es que las instituciones oficiales patrocinan sus conciertos como si fueran de flamenco tradicional. Hay que plantearse el futuro del cante jondo, con los mismos miramientos que José Subirá hace la friolera de setenta y cinco años, para intentar que su vigencia se mantenga y no sea desfigurado con el objetivo de convertirlo en un género comercial.

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