Jerez íntimo
Marco Antonio Velo
Jerez, 31 de diciembre de 1946: Argudo, García-Figueras y Montenegro
La concordia de lo tácito no admite novelerías. La fe también es un signo identitario. El Señor no tiene dueño. Primero fue la devoción. La luz vino luego. En el bronce del tiempo resuena la caída de Dios hecho hombre. Por San Lucas. No existen miradas oblicuas en el casco antiguo de la ciudad. Allí se moldea el espejo convexo del silencio. Ante las plantas del Señor de las Tres Caídas. Cada primer viernes de marzo. Desde tiempo inmemorial. Hoy se repite el rito. Como ayer. De plata y caoba son los recuerdos. De cera derretida la exégesis de la tradición que desciende de generación en generación. Hemos decidido retrotraernos a cualquier año de la década de los cincuenta. Por ejemplo 1953, el calendario marca la solemnidad del primer viernes de marzo, día 6, para que entonces brote la poesía de Francisco Almagro Castro: “Te veo triste, Señor, y vencido,/ ya en tu Faz se preludia la agonía,/ sangra tu Carne por culpa mía,/ Tú, que puedes curar, estás herido./ Tú, que puedes triunfar, estás rendido./ Tú, que puedes vencer la turba impía,/ yaces en tierra, rota tu armonía,/ humillado por mí, por mí Caído/. Y yo ciego, Señor, sigo pecando/ y aleve cargo de tu cruz el peso./ Tú me quieres salvar por mí penando/ y yo insisto en pecar y sigo preso./ Mas hoy siento tu Voz, ¡me estás llamando!/ Dame, Señor, tu pie, que ponga un beso”.
Las campanas de San Lucas fueron lanzadas al vuelo. A las doce de la noche del jueves dio comienzo la tradicional visita y besapié a Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas. La hermandad accedió al templo corporativamente. Entonando el Salmo Miserere de Tinieblas. Da inicio el transcurrir de largas colas de devotas. Las misas de este primer viernes de marzo dan comienzo a las siete de la mañana, celebrándose sin interrupción de hora en hora. Al día siguiente, sábado, finalizan los cultos con una procesión eucarística y responso por los hermanos fallecidos. El domingo, a las nueve de la mañana, tuvo lugar la Función Principal de Instituto, y comunión general, con panegírico a cargo del elocuente orador fray Feliciano Uruhurtu, “vicario” del Real Convento de San Francisco. En la ermita de San Telmo continuaba el Quinario de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Valle, con predicación a cargo del provincial de los franciscanos reverendo padre fray Agustín Zuluaga. La parte musical de estos cultos corresponde a la Schola que dirigía el profesor Antonio Asensio Vivero. Por San Juan de Letrán los cofrades del Nazareno se afanaban en preparar el inminente septenario cuya predicación asumió el maestro de novicios y “subprior” del convento de padres carmelitas reverendo padre fray Andrés de Jesús Leal, ex asistente general de la orden en Roma.
El Teatro Villamarta proyectó, a las siete, el “súperfilm” ‘Indianápolis’ protagonizado por Clark Gable y Barbara Stanwyck sobre guión de Marge Decker y Barré Lyndon.
El ‘Bazar de Bizcocheros’, sito en dicha calle número 17, hacía un publicitario llamamiento a los novios en tanto sus vajillas económicas, el aluminio “extrafuerte y ultrabarato” y las arañas de cristal. Los labradores, antes de hacer sus pedidos de costales para la próxima campaña solicitaban precios, en Bodegas 3, a Rogelio García Castilla. Abrines Radio ofrecía magníficos receptores y grabadores magnetofónicos y toda clase de aparatos radioeléctricos. Abría su negocio a diario en calle San Miguel 14. La calle Ferrocarril 11 era sede de construcciones mecánicas de Francisco Navarro, fabricación garantizada de engranes de todos los tipos, así como pernos y casquillos de cadenas para tractores. Miguel Rodríguez Pantoja -licenciado en Filosofía y Letras y profesor del instituto Ramiro de Maeztu de Madrid- ultimaba una ponencia que dictaría veinticuatro horas más tarde en la Escuela Profesional de Comercio.
El primer viernes de marzo de 1953 fue conducido al cementerio de Santo Domingo, a las seis de la tarde, el cadáver de Jerónimo Parra Romero, esposo que fue de María Álvarez Organvides. Recibieron numerosas condolencias tanto su viuda como sus hijos Manuel, Jerónimo, Ana, Francisca, MaríadelCarmen, Mercedes, Victoria, Micaela y Eugenio, también su madre FranciscaRomero Carrasco. Vivía en la calle Porvenir 56. A la una de la tarde igualmente fue conducido al cementerio Manuel Vivero Delgado, esposo que fue de Carmen Vivero González. Rogaron asistencia al funeral su director espiritual, viuda, hijo Juan Manuel, hermanos y hermanos políticos. Vivía en calle Porvenir 50. Suplican: Ramón Sánchez Ruiz, Juan Encina Navas, Francisco y Manuel Vivero González, Cándido Nocedal Vergara y el colegio de Agentes Comerciales. En Jerez se comentaba por largo el peligroso incendio del trabajadero de González Byass que fue sofocado a mediodía del jueves gracias a las plantillas de Policía y Armada y Tráfico, sin cuya intervención el siniestro podría haber alcanzado la envergadura de una catástrofe. En efecto todos cuantos acudieron a las primeras señales de alarma trabajaron denodadamente por sofocarlo. El capitán de la Policía Armada, Prados Parejo, comenta estar “orgullosísimo de sus hombres. Ya dije que he propuesto al cabo Gutiérrez Marín para que le sean reconocidos sus méritos y sea premiado con una recompensa. Se portó como un verdadero héroe”.
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