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EL viernes 12 al lubrican -la hora en que en la sierra se confunde el lobo con el perro, como diría su hijo primogénito montero y banquero- se presenta el libro de recetas de cocina de María Luisa Fernández de Bobadilla y González Abreu, señora que fue de Isasi Montesquieu, Marili a secas, como le decimos los cientos de amigos y sobrinos que tiene.
Y es que si Cuba inventó la sobremesa, a decir del Conde de Foxá: café, azúcar, habano y ron, don Manuel Fernández llegó a Jerez en el siglo diecinueve con la intención de elaborar, para mesas mas sofisticadas, un sustituto del ron, aguardiente que no era al fin y al cabo mas que un destilado de azúcar de caña para los corsarios, que la juventud adoptó, finalmente, entre sus bebidas blancas. Así que pronto contó la familia Bobadilla con una excelente gama de Brandy de Jerez, envejecido en sus bodegas de la calle Cristal. Marili podría decir con el poeta: Mi infancia son recuerdos de un patio ajardinado y un huerto alegre donde maduran las toronjas..., porque sí, eran pomelos lo que plantaron los hermanos Fernández de Bobadilla y González Ragel, como en otras bodegas había naranjos, limas o limoneros, dando sombra a algunas de las botas al soleo o situadas en los porches de los patios claustrales.
De azúcar, mucha azúcar, tal vez del Ingenio familiar González Abreu de Santa Clara de Cuba, se tenían que valer algunas de las invitadas a la mesa de juventud de Marili, para endulzar las medias toronjas que se ofrecían, al modo anglosajón como inicio del almuerzo, a lo que en Jerez no se estaba acostumbrado por aquellos años cincuenta del siglo pasado, pero les prometo que era lo único, no exquisito para todos de lo que allí servían. Como hija menor de la casa, Marili se ocupaba de sacar la despensa, cuando no lo hacía el ama de llaves o Miss Anny la institutriz, y esa noche hacía provisiones para que al día siguiente se elaboraran las mas delicadas, medias-noches, magdalenas y brioches caseros, para la hora del te, que se ofrecía cada tarde que había juego de bridge, lo que era harto frecuente.
Porque si había sido en un movido viaje transatlántico, durante el que el joven bodeguero jerezano, don Enrique Bobadilla, había conocido a la joven cubana, Ángeles Abreu, que había resistido la fuerte marejada y que era incluso capaz de tocar, en el piano de a bordo, dulces melodías, matrimonio que fueron los padres de la autora del libro de hoy, podemos esperar que éste estará repleto de deliciosas recetas de platillos cubanos y criollos, trufadas con otras de la mas rica cocina jerezana. Y desde luego con formulas de bollitos ingleses o de petit four del Bearn francés, de donde era oriunda la rama maternal de su marido, que completan la más pura tradición cosmopolita del Jerez de siglo pasado. Fue su suegro un prestigioso botánico quien trajo a Jerez las jacarandas y eucaliptos a su recreo. Juntas, pues, todas las especialidades que Marili prepara los domingos a sus nietos.
Pero espero no darles una idea equivocada de la personalidad de la autora, con tanto refinamiento. Marili fue capaz no sólo de comer con frecuencia en el famoso restaurante Club 21 de Nueva York, cuyos propietarios fueron agentes de Bobadilla en la Costa Oeste: pastel de cangrejos tiernos de Maryland, sopa cubana de frijoles, raviolis de frutos del mar, la ensalada de langosta de Maine o el tradicional '21' steak tartar con un toque de Brandy de Jerez, tan al gusto de Michel Douglas (escena de la película Wall Street), sino que supo ponerse con éxito al frente de la nueva tienda de Loewe en la Gran Manzana, cuando el momento lo requirió, y es por ello la presencia de Enrique Loewe en González Byass para la presentación, la amistad.
Mas habiendo vivido muchos años también en Madrid y Sevilla, nunca perdió su contacto continuo con su querida Jerez, donde los últimos años en que cuidó a su marido, abría su 'pie a tierra' aquí dos días a la semana, para organizarle su partida de mus, a la que era tan aficionado, quien había sido un culto y sibarita directivo de Selecciones del Reder Digest España, quienes 'paraban' en el 31 o Jockey… He querido con un breve repaso de su recorrido vital predisponerles para la cantidad de manjares y sus preparaciones que encontraran en las páginas que le invitó a abrir, pues no se han de arrepentir.
¡Buen apetito!
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