La obra maestra de Catalá-Roca en Sevilla

23 de mayo 2013 - 01:00

ES la primera vez que se puede ver la obra de Francesc Catalá-Roca (Valls, Tarragona, 1922 - Barcelona, 1998) en Andalucía. La Fundación Cajasol expone en Sevilla 'Catalá-Roca. Obras maestras', el resultado de un trabajo de investigación y recuperación de la obra del fotógrafo de la vanguardia catalana de los años cincuenta. La exposición, comisariada por Chema Conesa, ha sido producida por la Fundación Barrié y la Fábrica, en colaboración con el Archivo histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña.

La muestra, que se puede contemplar en las salas del Centro Cultural Cajasol y Sala Imagen, propone un recurrido por la obra de este autor entre los años cincuenta a los ochenta.

Y es que no se puede entender el documentalismo español de la segunda década del siglo pasado si no se conoce a uno de sus más destacados referentes, Francesc Catalá-Roca. Quien en los años cincuenta sentó las bases de una nueva manera de hacer fotografía. De reflejar la vida cotidiana de la España que empezaba a recuperarse de la postguerra con enorme sentido crítico, e incluso irónico, pero con excepcional sencillez estética y profundidad narrativa.

Quizás sean esas las características que hacen de la obra de Catalá-Roca un legado valiosísimo, y del autor un maestro del fotoperiodismo y del documentalismo en la España que vendría a continuación.

Se inició en la fotografía a los 13 años, de la mano de su padre, también fotógrafo profesional. En el año 47 abre su primer estudio especializándose posteriormente en fotografía industrial, ilustración y arquitectura. Sentía gran admiración por la obra de Gaudí, y sus inquietudes artísticas pronto le llevaron a relacionarse con las vanguardias artísticas catalanas, llegando a ser amigo de Miró y Dalí, entre otros.

Pese a huir de artificios y de estéticas lamiosas, su fotografía pura y directa, pero impregnada del subjetivismo del observador crítico, que transita por postulados estéticos sencillos a la vez que poéticos, le valieron el reconocimiento nacional e internacional, obteniendo en 1983 el Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura, concedido por primera vez a un fotógrafo.

En 2003 pudo contemplarse en el Centro de Arte Reina Sofía una primera entrega de su trabajo de los años cincuenta. Un trabajo claramente renovador en lo fotográfico que mostraba, con la particular y excelente narrativa del autor, la España que empezaba a superar la etapa de postguerra. Pero aun con los estigmas que el conflicto había dejado marcados en la sociedad, y que el fotógrafo de forma magistral y a la vez sencilla y directa certifica en cada una de sus imágenes.

Diez años después, la excelente labor llevada a cabo en la investigación y recuperación de su obra completa, nos ofrece esta exposición en la que se exhiben 150 de sus mejores fotografías, casi la mitad de ellas inéditas, seleccionadas por el comisario de entre los 200.000 negativos recuperados, que en absoluto le dejarán indiferente. Cada una de ellas es una invitación a detenernos, a descubrir las historias que narran y a conocer de forma más profunda aquella época de nuestra historia, a través de la privilegiada mirada de Francesc Catalá-Roca. Merece la pena el viaje a Sevilla, se lo aseguro. Tienen hasta el 9 de junio.

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