Crónica personal

Pilar Cernuda

Sánchez se pone las pilas

04 de febrero 2026 - 03:07

Al fin. Al fin se ha dado cuenta de que las cosas no van bien para él ni para su partido, que ya no sirve la estrategia del miedo a la ultraderecha, ni sirve su cara bonita. Lo primero, porque es probable que el PP acabe formando coaliciones con Vox, pero ha quedado claro que Feijóo pone límites a Abascal que Sánchez no ha puesto nunca a sus socios, por muy ultras que sean en su izquierdismo y en su antiespañolismo. En cuanto a la cara bonita, hace tiempo que perdió su lozanía y la sonrisa. Está tan demacrado que se advierten las huellas de la cirugía y la sonrisa es hoy un rictus de enfado y amargura.

Al fin se ha dado cuenta de que las cosas no van bien y ha tomado decisiones que espera sean bien recibidas. Infinidad de padres y no padres le agradecerán que, como han hecho otros países occidentales, se prohíba el uso de redes sociales a los menores de 16 años. Bien. No hay nada peor que el mal uso de algo que es un privilegio social y un medio de comunicación excepcional. La mayoría de las personas las aprovechan inteligentemente, pero son también nido de delincuentes de la peor calaña, que utilizan su universalidad para causas detestables, desde pederastia a lavados de cerebro para impulsar movimientos terroristas, sectas, presiones colectivas para aleccionar suicidios, bulling, o romper la vida a compañeros utilizando las redes para poner en circulación fotografías sin la autorización correspondiente.

Alejar a los menores de las redes es una medida social importante, pero la forma en la que se ha anunciado es la peor posible: en un foro extranjero, y sin la mínima negociación con otros partidos. Y, que se sepa, sin contar con informes especializados, y serios, sobre cómo abordar esa iniciativa. Forma parte de una estrategia política con la que Sánchez pretende cambiar el pésimo escenario electoral que se le presenta. Que ha completado con una corrección importante en su proceder: desglose del decreto ómnibus con el que pretendía colar exigencias de Sumar sobre los desahucios aprovechando que el decreto incluía la subida de pensiones.

Finamente aceptó lo que exigían el PP y algunos de sus socios, separando esa subida de pensiones, avalada por una iniciativa anterior, y aceptando en los desahucios una cláusula sobre su aplicación que exigía el PNV. A Podemos no le gusta, para ya inventará algo Sánchez que les guste. Lo que importa es recuperar los apoyos parlamentarios perdidos y, clave, el voto indispensable de los mayores. Los jóvenes se dan por perdidos: todos los sociólogos coinciden en la fascinación por Vox de un porcentaje importante de la juventud. Cómo han cambiado los tiempos…

Sánchez empieza a sentir el peligro. El más inmediato, Aragón. Hasta el domingo, lo prioritario es Aragón y solo Aragón. Si llega fin de año con desastre socialista en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, Sánchez no sobrevive.

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