El 'Brexit' se siente en Andalucía por anticipado

Los principales perjudicados son los 10.000 trabajadores que cruzan a diario la Verja y que han visto ya mermados sus ingresos

A la espera de que se consume o no la amenaza, las consecuencias negativas del anuncio de Boris Johnson de que Gran Bretaña saldrá de la Unión Europea el 31 de octubre, por las buenas o por las malas, son ya más que evidentes en Andalucía. La libra esterlina prosigue su paulatina caída frente al euro y su depreciación, agudizada tras la llegada al poder del nuevo primer ministro conservador, se acerca al 20% desde que el Reino Unido convocara el inconsciente referéndum sobre el Brexit en 2016. Los principales perjudicados por esta situación de inestabilidad son los más de 10.000 trabajadores del Campo de Gibraltar que cada día cruzan la Verja y que han visto mermado su poder adquisitivo en sus últimas nóminas. Además, los sindicados lamentan que las nuevas contrataciones se acortan en su duración ante la incertidumbre del estatus en que quedará la colonia si se consuma esa marcha por las bravas. Pero también la devaluación de la moneda, que en los últimos días se acercado a la paridad con el euro, afecta a las exportaciones andaluzas a la propia Gibraltar y a Gran Bretaña, con productos como los agrícolas, que se han encarecido. Los agricultores de Almería pueden dar fe de esos problemas. Finalmente, en una comunidad en la que uno de sus motores económicos es el turismo, la apreciación perjudica al destino andaluz y le resta competitividad. Aunque afortunadamente el sector mantiene este año su pujanza y los visitantes extranjeros han crecido en más de un 6% respecto al primer semestre, lo cierto es que los visitantes británicos a España han bajado un 1,4% este año y más de un 5% sólo en el pasado mes de junio. Demasiados factores negativos, que ya se dejan notar, como para que la solución consista en esperar tranquilamente a ver cómo transcurre la cuenta atrás en este último trimestre para conocer si el desenlace por el que apuesta el conductor de las Islas es un choque de trenes o simplemente asistimos a un órdago. Está claro que caben pocas medidas regionales o nacionales para atenuar las consecuencias de un conflicto que corresponde afrontar a la Unión Europea. Pero el caso de Gibraltar es único y España es la principal afectada. El silencio actual de las autoridades comunitarias no ayuda a disipar el nerviosismo que ya se percibe en la comarca. Tampoco un Gobierno en funciones, como el de Pedro Sánchez, será el instrumento más eficaz para plantar cara a este desafío.

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