juan rodríguez garat. almirante de la flota

"Tenemos mucha gente fuera haciendo cosas bien hechas y útiles"

  • "La Armada se parece muy poquito a la de cuando empecé"

  • "La piratería y las mafias de la inmigración son hoy enemigos, no más peligrosos, pero sí más reales"

El ALFLOT, almirante Juan Rodríguez Garat, en su despacho en Rota. El ALFLOT, almirante Juan Rodríguez Garat, en su despacho en Rota.

El ALFLOT, almirante Juan Rodríguez Garat, en su despacho en Rota. / fito carreto

"La Armada es una institución con mucha paciencia, me ha soportado durante 44 años", bromea el almirante Juan Rodríguez Garat. El Almirante de la Flota pasará a la reserva en septiembre y atrás deja 24 años en destinos de embarque, "una media de 100 días de mar al año", y muchos recuerdos. "Recuerdos dulces de aquellas cosas que salieron bien, y algún recuerdo también triste de gente que dio la vida por España a mis órdenes", cuenta. En una charla con Diario de Cádiz -que aquí se resume-, Rodríguez Garat asegura que ha tratado de comunicar y explicar lo que hace la Armada durante su mando. "No siempre con éxito porque la verdad es que a la gente que no le gustamos no viene a nuestras conferencias y por tanto no existe ese debate que podía llevar a un acercamiento".

-¿En qué ha cambiado la Armada desde que entró?

-Se parece muy poquito. Hay cosas que se mantienen, que es el espíritu de servicio y la vocación de la gente, pero la Armada tiene un concepto diferente. El mundo ha cambiado enormemente en todo estos años y se ha convertido en un instrumento para que la sociedad pueda enfrentarse a las cosas malas que hay por el mundo, más que un elemento de la disuasión que era antes. Lo seguimos siendo, pero cada vez más lo que hacemos en la práctica es lidiar con los pequeños problemas de las relaciones entre los colectivos humanos. La piratería, las mafias de la inmigración, son hoy día unos enemigos, no más peligrosos, pero sí más reales que los propios de la visión tradicional militar.

-En la despedida del Castilla dijo usted que la Armada está para luchar contra las cosas que no nos gustan, ¿que más no le gusta al Almirante de la Flota?

-Está para luchar por lo que no le gusta a la sociedad española, porque la decisión de donde luchamos no es mía. Y a veces decide, porque hay muchos otros instrumentos, que es el elemento militar el apropiado o parte de la solución. A la sociedad española que quiere un mundo en paz no le gustan los conflictos y por eso tenemos a los infantes de marina y a soldados en el Líbano, separando a Hizbolá del ejercito israelí; o que haya determinados países, sobre todo en el África subsahariana, donde no se pueda vivir . Y no nos gusta por razones lógicas, por razones éticas, porque somos humanos y nos gustaría resolver los problemas de esos sitios. Pero además es que si no los resolvemos los vamos a tener aquí, porque no hay forma de parar la inmigración de gente que no tiene nada que perder, que no tiene posibilidades de acceder una vida digna, y por eso hay fuerzas españolas en la República Centroafricana o en Malí.

-Hablando de inmigración, el alcalde de Barbate ha llegado a pedir la intervención de la UME, ¿cuál cree que debería ser el papel del Ejército en esta crisis?

-El Ejército puede hacer casi cualquier cosa que se le ordene, desde colaborar a poner un parche a la situación hasta, sobre todo, y no lo digo como Almirante de la Flota sino como ciudadano español, lo que me gustaría es un papel activo en el exterior para mejorar las condiciones de vida en los países donde realmente no se puede vivir. El problema de la inmigración en este momento no digo que esté rompiendo Europa, pero está poniendo en riesgo la cohesión europea y está llevando a decisiones drásticas en otras latitudes que fomentan tendencias populistas, que en el fondo también hacen a daño a la forma de entender nosotros mismos nuestra sociedad.

-¿Es ahora cuando hay más personal de misión en el exterior?

-Sí, España cada vez está más activa. Tenemos mucha gente fuera, haciendo cosas bastante bien hechas y bastante útiles. El trabajo es mucho porque es para todas las naciones y es a bastante largo plazo, pero poquito a poquito estamos ayudando a construir un mundo mejor.

-Recuerdo que uno de los objetivos que se propuso fue sacarle más partido a buques y unidades. Lo ha logrado entonces, ¿no?

-Se hace lo posible por conseguirlo. En este momento tenemos además más recursos destinados a la preparación y por lo tanto estamos consiguiendo objetivos un poquito más ambiciosos que cuando yo llegué. Obviamente no es mérito mío. Hay nuevas directrices, un poco más de recursos y el trabajo bueno de la gente.

-Son unas 12.000 personas bajo su mando, ¿ha sido difícil?

-No se llega aquí recién salido de la Escuela Naval. Las responsabilidades van creciendo paulatinamente y la Flota la conocía bien después de 24 años embarcado, lo que me ha dado la perspectiva suficiente. Tengo instrucciones claras del Jefe del Estado Mayor de la Armada, así que no ha presentado excesivas dificultades.

-¿Y la mayoría en Cádiz?

-Sí, hoy en día el centro de gravedad de la Armada está aquí en la Bahía de Cádiz, y no tengo nada más que agradecerle lo bien que me ha acogido. Me he sentido en casa y hasta me he hecho un poco del Cádiz.

-Muchos son marineros y soldados, ¿qué solución ve usted para la salidas a los 45 años?

-No es competencia de la Armada ni del Almirante de la Flota este tema, responde a una Ley de Tropa y Marinería que especifica que esas son las condiciones. La Armada puja porque se aumenten las plazas de permanente porque la ley permite que un porcentaje del personal se convierta en permanente. Tenemos especialistas muy valiosos a los que nos gustaría dar la oportunidad de quedarse con nosotros y tengo entendido que va a aumentar. Pero de todo la solución está en el Parlamento y de si ven conveniente cambiar la ley.

-Tras el Audaz, ¿dejarán algún encargo más para los astilleros?

-Bueno, el Gobierno acaba de aumentar el techo de gasto de los submarinos, queda un BAM que se está terminando todavía y esperamos la Armada como programa candidato de las F-110, que es el futuro y el relevo de las fragatas que están aquí, ya que estarían basadas en Rota. Ese es nuestro principal programa de construcción y serían españolas. Navantia está teniendo bastante éxito comercial en los últimos años y el encargo de las corbetas saudíes también van a ayudar. Está muy bien posicionada en distintos programas gracias a las construcciones que hace para la Armada española. Por eso la Armada y el Gobierno siempre insisten que las inversiones en Defensa tiene un retorno industrial enorme, no solo por el valor militar de lo que se construye, sino que con ese dinero del presupuesto además de comprar barcos, compramos diseño, tecnología, prestigio, son muchas cosas las que el presupuesto de Defensa adquiere para los españoles.

-La Base de Rota se queda en un momento de gran importancia.

-La Base de Rota obviamente no es ni volverá a ser nunca lo que fue durante la Guerra Fría pero si compara desde los últimos diez años está creciendo. Con la llegada de los destructores estadounidenses creció por la parte americana y ahora vamos tener dentro de poco el cuartel de la operación Atalanta, que no es mucha gente pero sí es importante y le da prestigio en el mundo exterior. O sea que el momento histórico que está viviendo es bueno.

-¿El cambio de Gobierno traerá nuevas perspectivas al Retín?

-No creo que influya para nada en las perspectivas del Retín. El Retín es necesario para el adiestramiento de la Infantería de Marina y tener fuerzas que no se pueden adiestrar no conduce a nada. Para la población de la zona supone un sacrifico de los que hay que hacer, porque la seguridad no es gratis y requiere inversiones y compromisos. Para la Armada, el Retín sigue siendo necesario y es cuestión del Gobierno decidir qué tipo de compensaciones puede tener la zona.

-Me hablaba al principio de que la Armada ha cambiado, pero ¿qué más necesita cambiar?.

-Hay que estar siempre explorando para adaptarse a lo que demanda de nosotros la sociedad española. Tiene todavía que adaptarse a esa misiones que cada vez son más de ayudar a construir un mundo mejor que de apagar incendios, en ese momento estamos. Tenemos también que adaptarnos a unas condiciones de vida y trabajo de la gente y conseguir que nuestras unidades puedan funcionar con las condiciones que impone la realidad social, más que tratar que la realidad social se adapte a la organización de nuestras unidades. Pero creo que estamos en el buen camino. Si pregunta a nuestra gente en general está satisfecha y hay buenos índices de aceptación, aunque me gustaría que fueran mejores y he tratado durante mi mando de comunicar y explicar lo que hacemos. Me siento optimista de cara al futuro.

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