FLAMENCO

María Pagés: "Al flamenco no se le valora como el gran arte que es"

  • Con motivo del Día Internacional de la Danza el próximo 29 de abril la bailaora destaca que "el baile cultiva sentimientos y emociones y, además, contribuye a que el ser humano sea mejor persona"

La coreógrafa y bailarina María Pagés

La coreógrafa y bailarina María Pagés / MANUEL ARANDA

"La danza late con mucha fatiga", dice la bailaora y coreógrafa María Pagés (Sevilla, 1963), que aprovecha el Día Internacional de la Danza (29 de abril) para recordar que "el baile cultiva sentimientos y emociones y, además, contribuye a que el ser humano sea mejor persona".

"Hay que impulsar la danza, todavía está vetada", explica María Pagés, quien advierte que esta disciplina es fundamental en la educación y "forma parte de manera innata del ser humano desde la infancia".

Si hay algo que define la singularidad creativa de María Pagés, es su sentido ético de la cultura: está convencida de que "el arte lleva, en su esencia y en la emoción que lo produce, un profundo compromiso con la vida y con la memoria cultural".

Aparte de su lado físico, la danza contribuye a la educación emocional, "ayuda a cultivar sentimientos y emociones", asegura la bailaora, que desnuda su alma a través de los palos del flamenco.

Premio Nacional de Danza en 2001, María Pagés dice que "la trayectoria vital de la danza es la recuperación: desde sus orígenes sufre de poco reconocimiento, comparado con otras disciplinas artísticas".

Para ella, reivindica "mayor reconocimiento, más espacio en las políticas culturales y dotar a la danza de las necesidades vitales para su supervivencia".

"Hay que hacer labor pedagógica, no hay otra manera de avanzar para que se entienda la danza", destaca esta artista. "En la clase política es todo muy efímero, y el tiempo es breve, pero no es una disculpa, lo que vale es la voluntad".

Recuerda que la danza no está integrada en la educación social ni se cultiva dentro de la educación de las emociones, "que son las que deciden las grandes decisiones del ser humano", añade esta artista, que ha hecho del flamenco su patria poética.

"Se sigue por inercia, pero nada más", asegura Pagés y recuerda que la danza ha evolucionado por la aportación de los bailarines.

Más allá de ese SOS, esta sevillana con fama internacional hace un llamamiento a los políticos e instituciones para que se levante un teatro nacional para la danza. Le consta que se trabaja en ello, "pero es necesario una voluntad más contundente para que se lleve a cabo, eso sería un claro apoyo; pero, ¡ay, madre, lo que cuesta!".

Reconocida y admirada, María Pagés en estos momentos se encuentra ensayando 'De Sheherezade', un espectáculo femenino del que su marido, El Arbi El Harti, es autor de la dramaturgia. "Él y yo tiramos del carro por igual y con mucha ilusión".

En el espectáculo se habla de personajes femenino lorquianos, de Medea y de las mujeres de Saramago: "Hay recorrido emocional sobre los sentimientos y en la configuración de las tantas mujeres que hay en una mujer".

Con la sabiduría y la experiencia de más de 30 años de compañía, Pagés alza la voz para que cambien las cosas, porque "al flamenco no se le valora como el gran arte que es", sostiene.

"El flamenco es el centro mi vida", dice Pagés, consciente de que este arte ha viajado desde el mundo marginal de los tablaos al de los escenarios cosmopolitas, "algo que no ha pasado con el ballet clásico, que nació en palacio y ahí sigue".

El gran valor del flamenco es su capacidad para compartir tradición y evolución, "además de relacionarse con todo lo que se encuentra".

Ha recorrido medio mundo con sus espectáculos, convirtiéndose en una de las embajadoras del flamenco más importantes de España. "La danza tiene un lenguaje internacional, se entiende en cualquier sitio".

No para de trabajar, de crear, es perfeccionista y adicta al trabajo. Se considera una privilegiada por dedicarse a la danza y agradece la oportunidad de crear y pisar grandes escenarios. "Quiero seguir luchando, la danza merece la pena".

"Se puede bailar hasta que seas consciente de la realidad de tu cuerpo", dice Pagés, quien asegura que bailar "es mucho más que demostrar una técnica, es un arte, es la trasmisión de una emoción, una manera de sentir, de contar, de situarte en el mundo". 

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