El ejército y la defensión

Solemnidad castrense en Capuchinos ante La Defensión

  • La misa, oficiada por el vicario general castrense del Aire, tuvo una nutrida asistencia militar, Guardia Civil y Policía Nacional

El Ejército renueva su ofrenda a La Defensión / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

La Hermandad de la Defensión vivió este Martes Santo la tradición de las vísperas de su salida procesional con la ofrenda del Ejército ante el crucificado de la Defensión, que viene a recuperar, como cada año, la vinculación de las fuerzas armadas españolas con esta imagen que fue traída desde el monasterio de la Cartuja hasta la ciudad por una unidad de soldados. Por lo tanto, fue como siempre un acto cargado de gran solemnidad castrense en el que se dio cita una nutrida representación del Ejército así como de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado: Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía.

Marcha ‘La Muerte no es el Final’ en la ofrenda del Ejército al Cristo de la Defensión / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

La eucaristía estuvo oficiada por el vicario episcopal castrense del Ejército del Aire, Miguel Ángel García Artega. En cuanto a la representación militar, la encabezó el general jefe de la Fuerza Terrestre, teniente general Juan Gómez de Salazar Mínguez, que fue quien llevó a cabo la ofrenda al Santísimo Cristo de la Defensión al finalizar la homilía.

La misa dio comienzo a las 11 horas pero un rato antes ya estaba cortada al tráfico la calle Sevilla donde se montó la procesión de entrada hacia Capuchinos, con el cortejo entrando por la puerta lateral, la de Divina Pastora, por la que salen los pasos. En esa comitiva estuvieron los miembros de la junta de gobierno de la cofradía, encabezados por su hermano mayor, Fernando Barrera Romero.

Abriendo fue la cruz de guía con de la hermandad con dos faroles escoltándola. Detrás las representaciones civiles, cofrades y militares, el oficiante y la banda de música del Soria 9 interpretando Cristo de la Defensión. En la parte protocolaria, traída por el Ejército para la ocasión, figuraron una escuadra de batidores del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74 (RAAA 74), cuatro portaguiones del RAAA 74 y dos soldados portacorona del mismo regimiento.

La celebración de ofrenda del Ejército, también contó con la presencia de distintas representaciones de las Fuerzas Armadas (Tierra, Aire y Armada) y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía.

Comenzó la misa, en cuyo desarrollo se produjo la ofrenda del Ejército por parte del General jefe de la Fuerza Terrestre, que leyó su discurso como una renovación del Voto. Se llevó a cabo el homenaje a los caídos, llevando ante las andas del Cristo, ya preparado para su salida procesional, una corona de laurel portada por soldados y acompañados por la máxima autoridad militar y el hermano mayor de la hermandad.

La formación musical, dentro de la iglesia, acompañó esta ceremonia con la marcha ‘La Muerte no es el Final’. Como finalización del acto se llevó a cabo el Toque de Oración. De esta forma, se cumplía con la tradición de cada Martes Santo que viene a afianzar la relación entre el Ejército y el Crucificado de Esteve Bonet.

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