Azul oscuro casi negro

Bronca al descanso y al final a un equipo que no levanta cabeza

Esteban saca el puño y evita que Ogbeche remate a puerta en un acercamiento del equipo azulino a la meta del Almería.

28 de enero 2013 - 05:02

Al Xerez Deportivo se le está poniendo un color feo... Muy feo. Del azul de la camiseta al negro negrísimo del panorama que se avecina. La decimoprimera jornada sin sumar un triunfo y las victorias del Mirandés y el Huesca metieron al equipo en puestos de descenso, zona que no pisaba esta temporada desde la cuarta jornada cuando después de sumar tres derrotas seguidas se metía en la 19ª posición.

Del todo a la nada en poco más de tres años. Del ascenso a Primera División con el récord de puntos y de goles del club en Segunda a once semanas consecutivas sin echarse a la boca una triste victoria. El Deportivo no sale ni a gol por partido -ayer sólo tiró entre los tres palos en el remate de Ogbeche que se estrelló en el poste derecho de Esteban- y sólo Racing de Santander (colista) y Mirandés tienen menos tantos que los azulinos, que además son los segundos más goleados tras el Real Madrid Castilla. Conclusión: defiende mal y ataca aún peor.

Después de una semana 'complicada' por los altercados que se vivieron al regreso del equipo tras caer en Huelva -Esteban reconoció que dejó fuera de la convocatoria a Lucas Porcar porque estaba afectado por los incidentes- la afición fue transigente y recibió al equipo con aplausos y animó a sus jugadores durante la primera mitad con el punto álgido del remate de Ogbeche que se fue al palo. Y del poste, al palo de recibir instantes después el 0-1 con un golazo de Corona que irremediablemente recordó a aquel de Oli a Julio Iglesias y que dio el ascenso al Cádiz en Chapín. Si es que cuando no sale nada... Como en Barcelona, el Xerez recibió el segundo inmediatamente después en una jugada en la que Gunino entró por la banda derecha como si estuviera en el pasillo de su casa. Charles remató a placer ante la pasividad de la defensa y el portero locales. Ahí, la afición estalló y cuando Piñeiro Crespo decretó el camino hacia los vestuarios la música de viento se hizo presente.

En la segunda mitad, dio la sensación de que el Almería no quiso hacer más sangre y que levantaba el pie del acelerador. El Xerez mejoró con la entrada de José Mari -al que necesita en su mejor forma como el comer- pero todos los esfuerzos fueron vanos. Al final, gritos de 'estos jugadores no sienten los colores' y 'échale huevos, Xerez échale huevos' para acabar con una nueva pitada enfocada siempre a los jugadores. Once jornadas después sin rascar un triunfo, las iras de los aficionados se centran en los jugadores aunque en cualquier otro club la figura del entrenador ya estaría más que cuestionada.

1 Comentario

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último