Una derrota inhumana (0-1)

Liga adelante

Los azulinos caen en el tiempo de descuento de forma injusta en el estreno de Ríos con un autogol de Galán. El Deportivo sigue sin levantar cabeza y acumula 15 jornadas sin ganar

M. Romero

Jerez, 25 de febrero 2013 - 05:00

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible... Lo que le está sucediendo al Xerez esta temporada es digno de estudio. Si viviésemos en la antigua Grecia o Roma bien se podría hablar de un castigo de los dioses. La crueldad en su máxima expresión se vio reflejada anoche en Chapín al término de los noventa minutos. La derrota azulina fue inhumana, así como el sufrimiento, la desesperación y ya casi la locura de unos futbolistas literalmente hundidos por el nuevo revés.

La realidad de la clasificación también es cada vez más dura y dice que el Deportivo lleva ya la friolera cifra de quince jornadas sin ganar, encadena siete partidos sin vencer y no ha sido capaz de marcar un gol desde que comenzó la segunda vuelta. Los números no es que sean de descenso es que son para decepcionar al mayor de los optimistas.

Y lo grave del caso es que muy pocos peros se le pueden poner al equipo. Un gol de Ernesto Galán, que debutaba en el centro de la defensa, en propia puerta cuando corría el minuto 93, dio al traste con las ilusiones azulinas de, al menos, sumar un punto que cortara la hemorragia que viene sufriendo desde hace al menos cuatro meses y que le costó el puesto a Esteban Vigo el pasado lunes.

El Xerez volvió a sufrir el mismo castigo inmerecido que ante el Mirandés y el Real Madrid Castilla, cuando encajó goles también en los últimos compases que han ido minando la moral de un conjunto que, por otro lado, está cogido por alfileres y que de seguir así va a ir perdiendo la poca confianza que le pueda quedar.

Carlos Ríos defendió en su rueda de prensa de presentación un once de gladiadores, que se dejaran la piel en el campo, aunque también dejó claro que sólo con casta no se ganaban los partidos. Su primera alineación fue una mezcla de todo ello y no dejó indiferente a nadie. Mendoza, el eterno capitán, se quedaba fuera, lo mismo que Sidi Keita, intocable para Esteban desde que recuperó la forma física.

El sanluqueño le dio un giro radical a la defensa, con Redondo en la izquierda y Galán, por el sancionado Prieto junto a Iago. En la medular aparecieron Rafa García y Rueda, con Marcos, Lucas Porcar y Maldonado por delante escoltando a Patiño.

Con armas, el nuevo Xerez, sin llegar a deslumbrar porque tampoco está para eso, salió con muchísimas ganas, con más intensidad, con más posesión de balón, pero con la misma falta de puntería de cada jornada y así es imposible ganar.

Al cuarto de hora llegó la primera jugada con atisbo de peligro, con una internada de Lucas Porcar que termina con un disparo desviado y a renglón seguido, otra vez el catalán lo intentó con intención desde lejos, pero su tiro se marchó fuera por poco.

Superada la media hora, los azulinos no aprovecharon una indecisión de Nauzet tras un saque de esquina de Rueda al que Patiño no llega por poco y en el 42, un buen balón de Redondo no lo aprovecha Maldonado ante Nauzet porque el portero llega antes al balón.

Del Sabadell, ni rastro. Los arlequinados estuvieron incómodos, muy replegados y a verlas venir, esperando una ocasión que no llegó. Su imagen, decepcionante para ser uno de los equipos que están metidos de lleno en la lucha por los puestos que permiten luchar por el ascenso.

La segunda parte, tras lo visto en la primera, aparecía en el horizonte azulino más esperanzadora pero no fue así. El rival, sin llegar a dar muestras de poder ganar ni mucho menos, comenzó a tocar más el balón y a dar menos facilidades a un Deportivo que fue perdiendo intensidad a la vez que pasaban los minutos y sus amagos de llegar a portería no fructificaban.

Carreras veía que el partido se le podía ir y justo cuando preparaba dos cambios para dar aire al centro del campo y a la ataque con Longás y Ulises Dávila, vio trastocados sus planes por la expulsión de Juvenal por dos cartulinas amarillas. Al final, sólo Ulíses Dávila entró por un desaparecido Aníbal.

Los xerecistas comenzaron a apretar en superioridad numérica y rozaron el gol en una falta casi en el pico del área que lanzó Marcos y la desvió lo justo Óscar Ramírez para que el balón no entrase (66’) y en el 74, Rueda lo intentó desde lejos y Nauzet se tuvo que emplear a fondo para desviar a saque de esquina, un córner que no acabó en gol porque Galán perdonó.

Los minutos pasaban rápidos para el Xerez y se hacían eternos para un rival al que también cada vez le costaba más defender, a pesar de lo cómodo que estuvo en muchas fases a pesar de estar con diez jugadores.

Cuando el partido agonizaba y después de que la afición se hubiese dejado la garganta haciendo bueno el sí se puede y pidiendo un poco más de agresividad, llegó el golpe mortal.

Una jugada por la izquierda con Eneko como protagonista terminó con un golazo de Galán en propia puerta, en su intento de despejar el balón... No hubo tiempo para más. Bueno sí, para las lamentaciones de unos futbolistas que terminaron destrozados. Una vez más y van... el fútbol no había sido justo con ellos. El desastre, cada vez más cerca.

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