Andalucía

La distancia social de la familia socialista

  • Susana Díaz y Felipe Sicilia coinciden en una conferencia de Carmen Calvo poco después de conocerse la aspiración del diputado jiennense

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Felipe Sicilia, en Sevilla Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Felipe Sicilia, en Sevilla

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Felipe Sicilia, en Sevilla / Julio Muñoz /EFE

La pandemia ha condenado a la sociedad de este 2020 a una distancia que tiene muchos apellidos. La social fue la que ha mediado este viernes en el saludo entre la líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, y el diputado Felipe Sicilia. El encuentro ha durado un suspiro. Ambos han coincidido en una conferencia de Carmen Calvo sobre los 40 años de la autonomía organizada por la Cadena Ser en la Fundación Cajasol de Sevilla. Ella le ha preguntado a él qué tal estaba, él le ha respondido que bien y cada uno se ha ido por su lado. La brevísima conversación se ha producido 24 horas después de que un medio publicase que Sicilia no descarta pugnar con Díaz por el liderazgo del PSOE de Andalucía, que ella pretende mantener.

Salvo sorpresa mayúscula, la batalla no será antes de septiembre del año próximo, pero el ruido de fondo que acompaña al partido del puño y la rosa desde hace tiempo ha encontrado hoy eco en una de esas reuniones familiares que ahora aconsejan no celebrar para evitar contagios.

Sicilia llegó de los primeros, una hora antes de la conferencia. Y en vez de quedarse en los corrillos que se formaban frente al Ayuntamiento de Sevilla prefirió quedarse dentro del auditorio.

A la puerta de la antigua Audiencia, hoy sede de Cajasol, comenzaron a llegar los miembros de la guardia de corps de la líder socialista –Cornejo, Jiménez Barrios, Fiscal, Pérez–, que anticiparon a la líder socialista. A varios metros de distancia se quedaron dos de las voces críticas con la dirección de Díaz, María Márquez y Ángeles Férriz, que también se escaparon del Pleno del Parlamento para asistir a la reunión familiar. Poco antes de ellas dos apareció la delegación del vecino consistorio sevillano, con Sonia Gaya, persona de la máxima confianza de Díaz, a la cabeza.

El alcalde Juan Espadas –que sonó para la pugna, dejó de sonar y ahora vuelve a sonar– se perdió el encuentro porque el jueves presenció en Budapest la derrota del Sevilla FC ante el Bayern de Munich en la Supercopa de Europa. Sí estuvo Alfredo Sánchez Monteseirín, ex regidor hispalense, con quien pretendió que fuera su delfín, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. El hoy vicepresidente del Congreso y número tres de la Ejecutiva federal del PSOE saludó a Díaz al llegar con una de esas inclinaciones de cabeza casi japonesas que empiezan a popularizarse ahora que el codo empieza a ser denostado.

El más alto representante de Ferraz en esta reunión familiar sí conversó de cerca con el aspirante, a pesar de que Sicilia lleva casi 24 horas reculando en su aspiración. Cuando le preguntaron por el runrún orgánico, Gómez de Celis desvió la respuesta a la gestión de la pandemia y la necesidad de aprobar unos Presupuestos que permitan al país salir de la crisis provocada por la pandemia.

En eso mismo insistió Carmen Calvo durante su disertación, una defensa encendida del sistema autonómico y las aportaciones que Andalucía hizo con su reclamación cristalizada en el 28-F. No ahorró críticas al “campo conservador” por su concepción territorial de España, admitió el papel del Gobierno en la ausencia del Rey hoy en Barcelona y defendió la gestión que ha hecho su Gobierno de la pandemia. El cierre fue para el PSOE de Andalucía y sus líos familiares. “Aquí soy una militante de base”, comenzó. Pero se fue creciendo para dejar un tanto críptica. “Mi partido es una formación veterana y consistente. Leemos bien la realidad”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios