Cómo sobrevivir en un mundo material | Estreno en Movistar+ El discreto encanto de los raros

Debra Winger, Evan Rachel Wood y Richard Jenkins en una imagen del filme.

Debra Winger, Evan Rachel Wood y Richard Jenkins en una imagen del filme.

Hace década y media, con Tú, yo y todos los demás, Miranda July cotizaba al alza en el orbe indie con su fábula de personajes excéntricos sobre los avatares de la contemporaneidad posmoderna. Su siguiente película, El futuro, confirmó que aquella particular poética urbana de lo marginal escondía más ingenuidad que otra cosa, algo que podría decirse también de este nuevo largo, Cómo sobrevivir en un mundo material, que llega directamente a plataformas.

Los Ángeles y su fisonomía pop, suburbial y dispersa pone el telón de fondo para las andanzas de una extraña familia de padre (Richard Jenkins), madre (una reaparecida Debra Winger) e hija (Evan Rachel Wood) que sobrevive en su precariedad pequeñoburguesa y automarginal entre estafas y hurtos vividos como una pequeña aventura diaria.

July salpica la realidad de elementos surreales para sintonizar el tono de su propuesta, que entre viajes exprés de ida y vuelta, robos a domicilio, terremotos, paredes supurantes, terapias de grupo, simulacros de normalidad y compras caprichosas, va buscando el núcleo elemental de su historia tras el encuentro con otra alma solitaria y desubicada (estupenda Gina Rodríguez), a saber, la revelación de las carencias afectivas, la necesidad de emancipación y la afirmación de identidad de una joven solitaria e inadaptada a la que Wood, nuevo trasunto de July para tiempos de crisis, presta todo su catálogo de tics y amaneramiento gimnástico.

Por el camino, July se olvida tal vez de que la excentricidad, la rareza o la magia también podrían ser cuestiones de puesta en escena, pero da la impresión de que ahora se conforma con la búsqueda de la ternura en lo cotidiano y con el discreto y luminoso encanto de los raros como reclamo emocional para su cine.