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Sin Grosjean todo es más fácil

  • Alonso, Pérez y Hamilton, damnificados en Spa por la temeraria maniobra del galo, se resarcieron en Monza copando el podio · El asturiano reforzó su liderato

Lewis Hamilton, que ganó la carrera, Sergio Pérez, que volvió a subir al podio, y Fernando Alonso, que reforzó su liderato en el Mundial de Fórmula 1, damnificados por el galo Romain Grosjean en Bélgica, se resarcieron en Monza con un podio que les devolvió la ilusión.

Hace dos domingos, en Spa-Francorchamps, Grosjean se tocó en la salida con Hamilton y ambos se llevaron por delante a Pérez y a Alonso, que perdió una oportunidad de oro de engrosar su ventaja al frente del campeonato en Bélgica, donde el francés fue sancionado por su irresponsable acción con una carrera de suspensión, que cumplió en Monza. Los tres pilotos a los que el francés impidió rebasar siquiera la primera curva en Spa se resarcieron, al menos en parte, del cero con el que salieron de las Árdenas.

Hamilton logró su vigésima victoria en F-1, la primera en Monza y la tercera en una temporada en la que también subió a lo más alto del podio en Canadá y en Hungría, igualando el tope de tres triunfos que lleva Alonso, victorioso en Malasia, Valencia y Alemania. El doble campeón mundial asturiano, que por los pelos se libró en Bélgica de una auténtica desgracia, parecía sufrir de nuevo el gafe en el templo de la alta velocidad italiano, en el que el viernes afrontó problemas en motor, frenos y caja de cambios; y donde el sábado, después de rodar en cabeza todo el día, sufrió una avería en la suspensión, justo cuando apuntaba a la pole en la Q3 de la calificación, en la que se tuvo que conformar con el décimo puesto.

No repitió la hazaña de Valencia, donde se anotó en junio el Gran Premio de Europa después de salir undécimo, pero remontó siete puestos hasta un podio en el que fue vitoreado por la afición local, que hace tiempo que lo considera uno de los suyos, en un Mundial que, por primera vez desde 1970, no cuenta pilotos italianos. Fernando se mostró exultante tras igualar en Monza los 80 podios del mítico Ayrton Senna -que ganó tres títulos para Brasil-. Lo festejó filmando al público desde el cajón y lanzándoles su gorra, circunstancia que retrasó brevemente la rueda de prensa posterior, a la que los pilotos no asisten sin las viseras de sus equipos.

Alonso dio por bueno el tercer puesto, que aumentó su ventaja en el campeonato, beneficiándose de la debacle de Red Bull, el equipo dominador durante las dos últimas temporadas, que, por primera vez desde Corea 2010, no logró acabar con ninguno de sus coches, los del bicampeón alemán Sebastian Vettel y el australiano Mark Webber.

Ahora, el doble campeón mundial asturiano lidera con 179 puntos, 37 más que Hamilton; con 38 sobre el finlandés Kimi Raikkonen (Lotus) y 39 respecto a Vettel. En Ferrari están contentos, porque, sin ser el mejor, su monoplaza ha mejorado, como prueba el cuarto puesto en Italia de Massa.

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