2015 Elecciones Generales

Nace el mitin tranquilo

  • Ni "guapo", ni "presidente", ni interrupciones. Ciudadanos opta por un acto más institucional que político

Apenas tiene 15 años pero eso no impide que la joven aparezca en el mitin junto a su padre. Esto de la política le llama algo la atención. Y desde hace tiempo además. Ya va distinguiendo entre la izquierda y la derecha, y entre los partidos desiempre y los emergentes. Salvo que haya elecciones anticipadas en Andalucía o en España, que todo puede pasar, éstos serán los últimos comicios en los que no podrá votar. Ya llevaba un tiempo queriendo ir a un mitin. Por curiosidad nada más. "Me da igual del partido que sea, pero llévame a un mitin para verlo en directo, para saber cómo es", le repetía a su padre. Y éste, que no tiene el voto decidido, aprovechó que ayer era festivo y que un paseo por Cádiz siempre es agradecido, y la llevó a escuchar a Albert Rivera. Pensaba que iba a ser un mitin relajado, sin estridencias, pero ni por asomo podía imaginarse tanta tranquilidad como se encontró. "Esto ya no es lo mismo", pensaría ese padre que sabe del gusto de esta tierra por los mítines multitudinarios y estridentes.

Y es que eso del cambiotranquilo estamos hartos de escucharlo en todas las campañas electorales. Todos los partidos recurren a lo mismo en su batalla contra el partido gobernante. Pero ayer Ciudadanos innovó y celebró el primer mitintranquilo de la historia de esta provincia.

Puede que fuera por la hora (a las once y media de una jornada festiva), por la fórmula empleada (un número no muy extenso de sillas) o sobre todo por el lugar elegido para que Rivera tomara la palabra, ante el monumento a las Cortes que reina en la plaza de España de Cádiz. Pero fuera por lo que fuera todo ayer fue muy comedido. En exceso, quizás.

Ni una hora duró un mitin en el que, algo raro por esta tierra, al líder de Ciudadanos no le interrumpió nadie. Ni un solo grito de "guapo" o los más habituales de "presidente, presidente". Ni siquiera hubo lugar para la clásica interacción con un público gaditano al que le gusta eso de dar su opinión voz en grito en plena intervención de su líder. Todo fue ayer tremendamente pausado, como si Ciudadanos hubiera preferido un acto institucional a uno político, como si a Albert Rivera le durara la resaca del intenso debate televisivo de unas pocas horas antes.

En plan telepredicadores. Así, sin atril, casi sin papeles, con mucha gesticulación y con un micrófono inalámbrico de los que terminan cerca de la boca, dieron sus discursos los tres intervinientes. El sanluqueño Juan Marín, portavoz de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, dijo que su partido es la esperanza frente al inmovilismo y la ilusión contra la resignación, y el isleño Javier Cano, cabeza de lista al Congreso por Cádiz, se comprometió a ser la voz de esta provincia en la Cámara Baja y a colaborar en la pretensión de Ciudadanos de "conseguir que lo público vuelva a ser una cosa de todos".

A Albert Rivera el micrófono le jugó una mala pasada, pero eso no fue óbice para que demostrara sus indudables dotes de orador, sin alzar en exceso la voz pero sabiendo cuándo tenía que frenarse para levantar aplausos.

En su tercer acto público en Cádiz en lo que va de año, el líder de Ciudadanos conoció ayer algo nuevo de esta tierra: la ira del colectivo de los ex Delphi, que han encontrado un nuevo enemigo en este partido. Algunos increparon a Rivera antes del mitin y otros rodearon a Marín a la finalización del mismo. Es lo que tiene empezar a mandar.

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