Nikoloz Sherazadishvili | Judoka “En otro deporte ganaría más dinero, pero sin el judo no sería tan feliz”

  • El deportista español Sherazadishvili, de origen georgiano, es medalla casi segura para los Juegos de Tokio

El judoka Nikoloz Sherazadishvili tras un combate El judoka Nikoloz Sherazadishvili tras un combate

El judoka Nikoloz Sherazadishvili tras un combate / Eurosport

Acaba de cumplir 24 años y desde hace 6 cuenta con la nacionalidad española. Su familia se trasladó a nuestro país cuando él tenía 14 años. Campeón del mundo de judo en 2018 en la categoría de -90 kilos, es medalla firme para los Juegos de Tokio. Nikoloz Sherazadishvili (Tbilisi, Georgia, 1996) es un deportista formado en Brunete (Madrid). En Eurosport, la cadena que precisamente ofrecerá los Juegos Olímpicos, se puede seguir en los fines de semana su trayectoria. Fue reciente medalla de oro en el Grand Slam de París y en este fin de semana, a través de Eurosport 2, compite en el de Dusseldorf.

–Un georgiano español que puede ser medalla de oro en los Juegos de Tokio. Resuma su historia si no le importa.

–Es cosa de mi padre. Con 13 años cambié de país, pero me pude adaptar pronto al ambiente, a la cultura y a la gente de España. Tardé poco en hacerme con el idioma y la verdad es que no he tardado en adaptarme. En muy poco tiempo ya me encontré muy cómodo en nuestro país, compaginando deportes y estudios.

–¿Sabe usted que el nombre antiguo de Georgia y España es el mismo, Iberia?

–Sí, sé que había relación sobre todo porque a los georgianos también se les llamaba “iberianos”. He escuchado de todo. Algunas voces dicen que es cierto, que son dos tierras gemelas, otras dicen que hay matices. Pero es algo de lo que te alegras porque es una coincidencia importante que tengan algo que ver precisamente España y Georgia, con tanta distancia de por medio y viendo cómo se ha desarrollado mi vida y la de mi familia.

–¿Y se parecen ambos países? ¿Qué tendríamos más en común los iberianos de una punta y de otra del Mediterráneo?

–Diría que no tendríamos tanto en común. España y Georgia son países realmente muy distintos. A nivel cultural, gastronómico y tradicional son muy diferentes. Pero España y Georgia tienen en común el carácter de la gente, que en ambos casos son personas muy abiertas y con buena predisposición a todo el que venga de fuera. En cuanto a bailar, en España está el flamenco y en Georgia hay muchos bailes tradicionales muy interesantes. Aunque no se parecen en absolutamente nada.

–¿Y cómo llegó hasta el judo?

–Todo comenzó cuando mi padre decidió apuntarme e influyó en que me gustase este deporte. Me explicó todo acerca del judo y yo iba viendo cómo poco a poco me iba gustando más y me interesaban más cosas. Desde muy pequeño me gustaban las lecciones de caídas, movimientos, lucha… Fue todo intenso y me decanté por este deporte tan apasionante.

–¿Qué aporta a la mente las artes marciales respecto a otros deportes?

–Las artes marciales, y el judo en particular, inculcan unos valores que yo considero primordiales. El respeto es lo que más destacaría. Hacia todo el mundo. Respeto a rivales, entrenadores, árbitros, a tus propios compañeros y respeto hasta al tatami donde compites.

–¿Cómo es su día a día?

–Suelo tener tres sesiones diarias de entrenamiento. La primera suele ser en torno a las siete de la mañana, con una hora u hora y media, dependiendo de lo que toque ese día. A las once , nueva sesión física de dos horas y luego la última es siempre por la tarde y se basa sólo en judo. Me acuesto y me levanto pensando en el judo.

–¿Y cómo ha de cuidarse un deportista de élite de su disciplina?

–Es un compendio de cosas. Necesitas descansar que es muy importante, entrenar duro y comer bien, siempre teniendo en mente el peso que debes tener para una categoría. A este nivel tienes que cuidarte siempre, cada día, al margen de que compitas o no, porque independientemente de que es algo positivo para la salud, cumplir esos requisitos ayuda también a la hora de recuperarte ante posibles lesiones. El cuerpo tiene que descansar, pero la mente también. Si no descansas lo que debes tus reflejos no son los mismos ni eres capaz de entrenar como querrías. Es un dominó: un fallo afecta en cadena a todo lo demás. Entrenamos muy fuerte, pero no sirve de excusa para pasarte luego con el resto de las cosas. Hay momentos en los que te puedes permitir un lujo o un capricho, pero es algo muy puntual y específico.

Sherazadishvili en pleno Mundial, donde fue medalla de oro Sherazadishvili en pleno Mundial, donde fue medalla de oro

Sherazadishvili en pleno Mundial, donde fue medalla de oro / Eurosport

–¿Se puede vivir (bien) del judo?

–Depende de lo que queramos entender por ‘vivir bien’ (reconoce entre risas). Hay que ser el mejor del mundo para realmente poder vivir bien sólo con el judo. Alguien que lo elija por ganar dinero no estaría tomando una decisión acertada. Hay otros deportes mejor pagados. Quien se decida por el judo lo hace por los valores y por afición. Adoro lo que hago, lo disfruto muchísimo. En otras disciplinas podría tener más dinero, pero sin el judo no sería tan feliz.

–¿Qué tiene pensado hacer en el futuro?

–No lo sé, a día de hoy tengo una empresa que es una marca de ropa que he montado con un amigo ya que siempre hemos querido hacer algo juntos. Se nos presentó esta oportunidad y lo aprovechamos. Voy improvisando sobre la marcha ya que es el momento de arriesgar y probar aparte del deporte. Tengo poco tiempo para dedicarle al proyecto, pero estamos en ello. Hay gente que también me sugiere que podría probar de entrenador. Lo veo tan lejano que no lo pienso.

–¿Cómo es el ambiente de un Mundial, de los Juegos?

–Los de Tokio serán mis primeros Juegos Olímpicos. Sueles coincidir con grandes profesionales de tu deporte y en Tokio, también con los de otras disciplinas:es un sueño para cualquiera.

–¿Se consiguen amigos entre los rivales?

–Sí, y todos nos tenemos un respeto mutuo porque valoramos lo que hacemos y compartimos los valores de nuestro deporte.

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