José Antonio Zarzalejos | Periodista "Hubiese sido mezquino que el Rey no diera el mérito del 23-F a su padre"

José Antonio Zarzalejos José Antonio Zarzalejos

José Antonio Zarzalejos / Carlos Ruiz B. K.

José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) es uno de los referentes del periodismo en España. Actualmente lo podemos ver y oír en diferentes tertulias del espectro televisivo y radiofónico, además de leer sus artículos en El Confidencial. Perfecto conocedor de los entresijos de la Corona, publica Felipe VI. Un Rey en la adversidad (Planeta) un ensayo en el que desgrana pormenorizadamente los seis años y medio que han transcurrido desde la abdicación de don Juan Carlos: "Don Felipe es un Rey muy bregado en las dificultades desde niño", afirma.

–¿Por qué escoge para la portada de su libro un retrato del Rey del pintor gaditano Hernán Cortes?

–Porque resume el estado del ánimo del Rey.

–¿El Rey se siente solo?

–Hay algunas decisiones que las tiene que tomar en una extraordinaria soledad. En su vida familiar, no, y cuando está en contacto con la gente, tampoco.

–¿Traicionado?

–En parte sí, porque aspiraba a recibir de su padre la Corona en determinadas circunstancias de reputación que no han concurrido. Y en lo político ha registrado algunas decepciones.

–¿Le puedo sugerir un título? España, la herencia envenenada, a lo Pantoja.

–Estaría bien. Pero yo no hablaría de veneno, porque es mortal y Felipe VI se va a reponer.

–Caso Nóos, las cartas de Corinna Larsen, regularizaciones fiscales, destierro, desafío separatista, la pandemia... El partido está difícil de remontar.

–Todas las jugadas de la historia que ha enumerado establecen un contexto absolutamente adverso. Es más adverso el reinado de Felipe VI en seis años y medio que los 38 años de su padre.

–¿Incluido el 23-F?

–Sí, porque Felipe VI ha tenido también una crisis institucional de enorme calado nacional e internacional que fue la declaración unilateral de independencia de Cataluña el 27 de septiembre y que él supo prever con su discurso del 3 de octubre de 2017.

–¿El discurso del 3-0 supuso la coronación de facto de don Felipe?

–Fue el punto de inflexión de su todavía breve reinado. Acreditó que tiene todas las condiciones para ser el Jefe del Estado que desempeñe con rigor constitucional absoluto sus funciones.

–¿La pasividad de Rajoy lo dejó desnudo?

–Rajoy fue un hombre indolente que no supo resolver los graves problemas de su legislatura, y concretamente el de Cataluña, y abocó al Rey a una situación extraordinariamente incómoda.

–¿Es Pedro Sánchez un enemigo de la Corona?

–No, no lo es. Es un político socialista que se dice comprometido con el pacto constitucional, pero que es de una generación distinta a la de Zapatero y a la de Felipe. La formulación de su adhesión a la Corona es distinta, de menor intensidad emocional y de mayor racionalidad.

–¿Y el Gobierno de coalición?

–Realmente es un desgobierno de coalición. No hay realmente un Gobierno de coalición. Hay dos partidos que están juntos pero no unidos.

–¿Ha sido perjudicial para España el dicho "no soy monárquico pero sí juancarlista"?

–No ha sido afortunado vista aquella época desde 2021. No hace falta ser monárquico. Hay que estar con la mejor opción de forma de Estado. Y la mejor para la mayoría de los españoles es la monarquía parlamentaria. Ser monárquico no tiene demasiado sentido, porque no es una ideología.

"Sánchez no es enemigo de la Corona, pero es de una generación distinta a la de Zapatero o Felipe"

–¿Los españoles pecamos de inocentes o es que hemos preferido hasta ahora mirar para otro lado?

–Estábamos agradecidos colectivamente a Juan Carlos I y, emocionalmente, le hemos visto con demasiada indulgencia algunos de sus comportamientos. Pero eso no es nuevo en la historia, ocurre con algunos personales que tienen cara y cruz. Hemos visto la cara pero no hemos visto la cruz.

–¿Regresará el Emérito a España?

–Temporalmente, sí. De forma definitiva, creo que no.

–Han pasado ya 40 años de 23-F. ¿Cómo juzgará la historia a don Juan Carlos?

–Con sus luces y con sus sombras. Como los grandes estadistas, fueron presos de la enfermedad del poder, que tuvieron grandes éxitos en el manejo de los asuntos públicos, pero fueron hombres o mujeres vulgares en su vida privada.

–Don Felipe le dio su sitio en la conmemoración.

–Su padre se lo merecía. El 23 de febrero de 1981 el Rey fue decisivo y hubiera sido mezquino por parte de don Felipe, de la presidenta del Congreso y de la mayoría de los españoles no reconocer que ese mérito es de don Juan Carlos. Está en la historia y ni siquiera sus deméritos se lo pueden arrebatar.

–Reconoció que aquella noche aprendió mucho.

–Su padre le obligó a estar insomne hasta que se resolvió la crisis. Y días antes, el Rey tuvo que explicar siendo muy niño, con apenas 13 años, a su abuela Federica de Grecia lo que estaba ocurriendo en la Casa de Juntas de Guernica cuando los proetarras batasunos hostigaron a su padre, el Rey.

–Vaya tarea.

–Su abuela no comprendía nada y ya él, con 13 años, tuvo que explicarle en inglés lo que estaba sucediendo y por qué. Es un Rey muy bregado en las dificultades desde niño.

–Muchas generaciones han olvidado ese episodio de nuestra democracia.

–Sí, como han olvidado a ETA, como han olvidado lo que significó Juan Carlos I en 1975... Y precisamente por eso una sociedad democrática tiene que tener en cuenta su pasado para saber proyectarse al futuro.

–¿La actual Corona vende mal su producto?

–Vende como puede su producto. No ha tenido un minuto de tranquilidad para hacer una comunicación más proactiva y más empática. En una época de adversidad constante y sin solución de continuidad, ha tratado de mandar siempre los mensajes más constructivos y más positivos.

–¿Al Rey le debe preocupar más el abrazo de Vox o las posiciones republicanas de Podemos?

–A todos, no sólo al Rey, nos deben preocupar las expresiones de extremismo político, sean de derechas o sean de izquierdas.

–¿La fragmentación de la derecha es un problema de Estado?

–Indudablemente, sí. La fragmentación de la derecha impide visualizar una alternativa política, y en democracia una de sus características es disponer siempre de alternativa al Gobierno. La alternativa no es sólo una opción nueva para los ciudadanos sino una vigilancia constante para el Ejecutivo.

"Serían aconsejables unos pactos en el año 21 que tuviesen el mismo propósito que los de la Moncloa en el año 77"

–¿Son necesarios unos nuevos pactos de la Moncloa?

–Serían aconsejables unos pactos en el año 21 que tuviesen el mismo propósito que los de la Moncloa en el año 77.

–Pero para eso hace falta...

–Son necesarias dos cosas. Primero, que se den las circunstancias históricas que se dieron entonces, que no concurren ahora, y tener una clase política con una altura de miras que tuvo entonces y no tuvo ahora.

–¿Y una refundación de la Corona con el horizonte de doña Leonor?

–El mismo hecho de que la heredera sea una mujer implica un capítulo nuevo en la historia de España y de la monarquía constitucional y parlamentaria.

–Estará deseando que el Atlético gane la Liga para que don Felipe se lleve una alegría.

–Estoy seguro de que don Felipe se la llevaría, pero él tiene miras muy amplias y se lleva alegrías por muchas cosas que tienen que ver con el progreso y el bienestar y la tranquilidad de la sociedad española.

–El fin de la pandemia sí que sería una gran noticia.

–Realmente, eso es un tema que le angustia y seguramente lo que desea más vivamente es que nos recuperamos de la crisis sanitaria y económica.

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