Elecciones

El relevo de Rivera como acicate para la renovación

  • El sector más crítico con el giro a la derecha reclama un viraje al centro con Arrimadas al mando del partido

Albert Rivera besa a Inés Arrimadas en la noche electoral. Albert Rivera besa a Inés Arrimadas en la noche electoral.

Albert Rivera besa a Inés Arrimadas en la noche electoral. / Mariscal / Efe

Ciudadanos afronta el relevo de Albert Rivera con un tira y afloja entre los críticos con la estrategia de vetar a Pedro Sánchez, que están tomando posiciones para dar la batalla y no perder la oportunidad de sacar al partido de la irrelevancia, y entre quienes cerraron filas hasta el final con el líder dimitido.

Ante este momento tan delicado tras el desastre electoral del 10-N y la dimisión de Rivera, los dirigentes que más alzaron la voz contra el viraje hacia la derecha del partido y su negativa a facilitar la investidura de Sánchez, creen que es la ocasión para recuperar el centro "del que nunca debieron salir" y el papel de partido útil y decisivo que llegaron a tener hace tan sólo seis meses.

De sus cuatro barones territoriales, el vicepresidente andaluz, Juan Marín, ha sido el último en asumir que se equivocaron al dilapidar los 57 escaños que tenían no permitiendo un Gobierno de Sánchez, que les hubiera evitado pasar otra vez por las urnas y quedarse sólo con diez diputados. Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León, ya lo había hecho antes, mientras que los vicepresidentes de Madrid, Ignacio Aguado, y Murcia, Isabel Franco, no han entonado aún el mea culpa como tampoco el resto de la Ejecutiva en funciones, que una semana después de la debacle no ha dado una explicación de dónde ha podido estar el error.

Los que sí ven claro que el error fue empecinarse en el no a Sánchez son conscientes de que hubieran impedido que los nacionalistas e independentistas tuvieran juego en la legislatura, uno de los motivos que propició la fundación del partido en 2006, y habrían podido condicionar el Ejecutivo socialista con algunas de las propuestas naranjas.

En eso coinciden la mayoría de los dirigentes que apuestan por dar la vuelta a Cs para resituarlo en el espacio de la centralidad y en lo que también están de acuerdo es en que Inés Arrimadas es la persona más adecuada para liderar el partido siempre y cuando no se deje arrastrar por una línea continuista en la que parece estar la cúpula de Rivera. Sólo Aguado asomó la cabeza y no se descartó como opción para líder, pero echó marcha atrás en seguida.

Los casos de CDS y UPyD

Hay un frente crítico de afiliados que se está organizando para exigir a Arrimadas, a la que dan por segura sucesora de Rivera aunque ella todavía guarda silencio, que devuelva al partido al centro, una Ejecutiva totalmente reformada y más protagonismo de las bases. Como portavoz de esta plataforma denominada Compromiso Ciudadano está Juan Carlos Bermejo, quien compitió en las primarias con Rivera en 2017 y también con Aguado en las últimas autonómicas en Madrid, y que asegura que son ya unos 3.200 militantes comprometidos en "recuperar" el partido antes de que desaparezca como le pasó a UPyD y mucho antes al CDS.

La Ejecutiva, en funciones, marca la estrategia hasta que el Consejo General del 30 de noviembre nombre una gestora, que, según se temen algunas de estas voces discrepantes, va a estar formada por los actuales secretarios ejecutivos.

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