Desafío femenino al calor

Miércoles de Feria

El Real registra su primer gran lleno en una jornada en la que la mujer se convierte en la principal protagonista. El de ayer, el día de mayo más caluroso en los últimos 30 años.

Desafío femenino al calor
Desafío femenino al calor
Fran Pereira

14 de mayo 2015 - 01:00

CALOR y más calor. Las previsiones no fallaron y el Real fue ayer una verdadera caldera con temperaturas que alcanzaron los treinta y seis grados y medio entre las tres y las cinco de la tarde. Sin embargo, ni siquiera el bochorno impidió que el González Hontoria se llenase hasta los topes para celebrar el tradicional día de la mujer. En esta Feria del Caballo cada día tiene su marco y el de ayer, como viene siendo costumbre desde hace años, el contorno de la figura femenina acaparó el protagonismo.

Así, mujeres desplazadas desde distintos puntos de la provincia, además de las de Jerez, como es normal, coincidieron por el paseo principal. Bornos, Arcos, Sanlúcar y Salamanca, por citar algunas localidades, fueron los lugares de procedencia de un Real que se convirtió en un hervidero de personas pese al calor, que se combatía y desafiaba en las casetas e hidratándose constantemente. No en vano, el día de ayer fue el más caluroso en un mes de mayo en los últimos 30 años.

De cualquier forma, y pese a las advertencias, Cruz Roja y Protección Civil tuvieron que asistir a numerosas personas por distintos motivos, la mayoría de ellos con lipotimias y golpes de calor que se reflejaron en bajadas inesperadas de tensión y decaimientos. Tanto es así que a media tarde habían pasado por las casetas de servicios casi 40 personas y en muchos momentos del día, sobre todo en las horas de mayor calor, "las tres ambulancias las hemos tenido llenas", reconocieron desde Cruz Roja.

El tiempo tampoco impidió que muchas caras conocidas del famoseo se dieran cita por Jerez para saborear y disfrutar de su Feria, eso sí, tratando de pasar desapercibidos entre el gentío. También se multiplicó ayer la presencia de televisiones extranjeras, a cuyos cámaras se podían ver en pleno parque buscando el mejor y más curioso detalle.

Como es costumbre históricamente, conforme avanza la semana, el movimiento de equinos y carruajes en el paseo ha ido creciendo, y ayer se pudieron ver desfilando por el Real algunos ejemplares de caballos españoles de gran belleza, todos perfectamente ataviados y con sus jinetes vistiendo adecuadamente. Lástima que fuesen pocos y que se viesen abrumados por una mayoría preocupante y que sigue sin tener freno en una de las ferias en las que antaño más se ha cuidado la estética del caballo pero que ahora no pasa por su mejor momento.

Me refiero a los denominados coches de punto o de alquiler que ayer dominaban la escena. Caballos mal nutridos, cocheros mal vestidos y algunos carruajes en estado discutible (todo lo contrario a lo que se recoge en la ordenanza municipal a este respecto) desfilaron ayer por el paseo de caballos desluciéndolo considerablemente. Todo ello sin contar con esa diligencia u omnibus que lleva varios días dando vueltas por el Real con una trompeta incluida, en una escena más propia de película que de un acontecimiento serio y declarado bien de interés turístico nacional como la Feria del Caballo.

Por la noche, un apagón de varios minutos en los cacharritos preocupó a los presentes hasta que la zona volvió a la normalidad.

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