Jerez El Ayuntamiento recauda más por plusvalía pero menos por IAE

Oficina de recaudación de la calle Latorre. Oficina de recaudación de la calle Latorre.

Oficina de recaudación de la calle Latorre. / Manuel Aranda

2017 marcó un antes y un después en la plusvalía, el impuesto que cualquier hijo de vecino debe pagar al Ayuntamiento por la compraventa u obtención en herencia o por donación de un inmueble. En aquel año, el Tribunal Constitucional, a resultas de un caso jerezano, determinó que las entidades locales no pueden reclamar este tributo en aquellas operaciones donde no ha habido beneficio económico para el comprador.

Entonces, se temió un duro revés para las haciendas locales, especialmente en un momento en el que, a pesar de la recuperación del negocio del ladrillo, los precios no terminaban de remontar. Ahora bien, dos años después el Ayuntamiento ha recuperado los niveles de recaudación por este impuesto que tenía antes del fallo judicial.

Evolución de la recaudación por plusvalía Evolución de la recaudación por plusvalía

Evolución de la recaudación por plusvalía

Tal y como se recogen en los datos de ejecución presupuestaria, hasta el mes de diciembre percibió unos 10,2 millones de euros. No alcanzaba estos ingresos desde 2017, que obtuvo un importe similar, por lo que es previsible que al cierre del año —la liquidación aún no se ha oficializado— estos registros se superen ligeramente. En 2018, en cambio, la administración local apenas percibió 6,2 millones por el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos Urbanos (IVTM), nombre oficial que tiene la plusvalía.

Bien es cierto que en 2016 el Consistorio jerezano alcanzó su pico por esta vía al obtener derechos recaudatorios por valor de 15,6 millones de euros cuando en años precedentes había oscilado entre los 10 y 11 millones de euros. El motivo de aquel notable incremento en aquel ejercicio fue una importante compraventa de una de las bodegas señeras de la ciudad (Fundador).

Por contra, el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) —el tributo que abonan aquellas empresas que facturan más de un millón de euros al año— le reportó al Consistorio unos 8,9 millones de euros hasta el mes de diciembre. Teniendo en cuenta las liquidaciones de años precedentes, el Ayuntamiento ya ha recaudado más que en años precedentes; ahora bien, el año pasado alcanzó sus mayores ingresos al obtener derechos de cobro por un importe que supero los 11,6 millones.

Precisamente, hasta 2018 el Ayuntamiento tenía contratada a una empresa que se encargaba de hacer inspecciones a las empresas para tratar de detectar fraudes en este tributo, una labor que ahora ha vuelto a manos de los técnicos municipales. Los resultados de esta externalización se vieron en los ingresos obtenidos ya que se paso de los 6,6 millones de 2015 a algo más de ocho millones en 2018.

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