Jerez

Condenado a 11 años de cárcel por violar a dos de sus sobrinas-nietas

  • El acusado, un jerezano feriante de profesión, perpetró las agresiones ante la presencia de su hijo pequeño. Las dos niñas víctimas tenían entonces 11 y 14 años

La sección de Jerez de la Audiencia Provincial ha condenado al jerezano Manuel M.M., de 65 años, a 11 años de cárcel por agredir sexualmente a dos sobrinas-nietas cuando éstas tenían 14 y 11 años de edad respectivamente. El tribunal, que estuvo presidido por la magistrada Lourdes Marín Fernández, le condenó igualmente al pago de 12.000 euros a cada una de sus víctimas así como a no acercarse a las mismas bajo ningún concepto durante los próximos cinco años.

Los hechos en cuestión se remontan a 1996, cuando el condenado tenía una tómbola de feria con la que recorría pueblos de la Sierra. En dicha actividad le ayudaban varios miembros de su familia. Dado que volvían de madrugada, Manuel M.M. solía llevarse a una de las menores -concretamente a H.G.V., de 14 años- a dormir con él en su domicilio de la calle Caracuel. Era entonces cuando con la excusa de darle unos masajes el hombre abusaba de ella sexualmente sin proceder a la penetración. Cabe destacar que dichos abusos se producían mientras en la misma cama dormía un hijo del condenado que contaba entonces siete años de edad. La última vez que, según la sentencia condenatoria la menor tuvo que sufrir agresiones sexuales, fue el último día que trabajó para su tío.

Tan triste historia dio un giro inesperado cuando la menor se enteró de que su hermana S.G.V., de 11 años, iba a trabajar con su tío abuelo. Fue entonces cuando los abusos llegaron a oídos de su madre que, "si bien la creyó le dijo que no lo contara pues temía que su abuelo reaccionara matando al acusado". Pese a todo, sobre 1998, dos años después de que la primera de las hermanas sufriera abusos, le tocó a la segunda. Los hechos ocurrieron en esta ocasión en una habitación que ocupaba el acusado en la plaza San Andrés. Nuevamente, en la casa estaba el hijo menor de edad del acusado. La niña logró zafarse en una primera ocasión, si bien un día en que fue a jugar con el niño a la consola, y tras cerciorarse que el acusado no estaba allí, éste llegó y la forzó a rozarse con él para satisfacer su apetito sexual. La niña evitó desde aquel día cualquier tipo de contacto con Manuel M.M., si bien éste volvió a intentarlo tres años más tarde cuando la niña no tuvo más remedio que acompañarle en coche. Nuevamente logró evitarle 'in extremis'.

Como consecuencia de estos hechos, que las hermanas callaron durante años por miedo y vergüenza, ambas sufrieron problemas psicológicos tales como estrés postraumático, miedo y rechazo a las relaciones con los varones, sentimientos de angustia, culpa y ansiedad, episodios de flash-back, alteraciones del sueño y conductas evitativas.

Finalmente, y después de que S.G.V. decidiera contar los hechos a sus familiares tras así recomendárselo el psicólogo clínico del Hospital de Jerez, el 18 de abril de 2004 fue cuando acompañadas por su madre denunciaron los hechos en la Comisaría de Jerez. Ambas ya tenían entonces 21 y 17 años.

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