Análisis | Diócesis de Asidonia-Jerez

La Diócesis de Asidonia-Jerez se viste de largo y alcanza la mayoría de edad

  • La llegada de un pastor ya ordenado como obispo ofrece algunas claves sobre la realidad que vive la Iglesia local

La Catedral de San Salvador, sede episcopal de la Diócesis de Asidonia-Jerez.

La Catedral de San Salvador, sede episcopal de la Diócesis de Asidonia-Jerez. / Vanesa Lobo (Jerez)

Monseñor José Rico Pavés ya es una realidad para la Iglesia local de Asidonia-Jerez. Pasará a la historia particular de la ciudad como el cuarto obispo que asumirá la sede episcopal en la Catedral jerezana el próximo 31 de julio. Con diferencia a sus predecesores, Rico Pavés llega a Jerez tras conducir los senderos de la joven Diócesis de Getafe como obispo auxiliar acompañando a monseñor Ginés García Beltrán. Lejos de esperar a un sacerdote que ocupara alguna importante vicaría de una diócesis próxima, la llegada del recién nombrado obispo vuelve a romper los esquemas de muchos porque la Iglesia siempre actúa bajo los designios de Dios, que insufla su Espíritu, y la ayuda siempre lógica del raciocinio humano. Como suele ocurrir, cogió con el paso cambiado.

Una vez conocida la nueva realidad para la Iglesia local de cara a los próximos años, habría que analizar e intentar traducir algunas claves de este importante acontecimiento que ya es histórico. Traducir el mensaje encriptado  entre las líneas del nombramiento del que ya se presiente como un gran padre que viene para acoger a todas sus ovejas y conducirlas “a las aguas de la Vida”, como dice el Salmo 23.

Jerez puede sentirse de enhorabuena con la elección de este hombre de Dios que acude con disposición de abrir los brazos y caminar juntos, como afirmaba en la entrevista concedida a este periódico en la edición de ayer. Pero no sólo es la elección de la persona, sino también de su dignidad de prelado ya ordenado. Se presiente que la Nunciatura de España, que siempre mueve la ficha en el tablero cuando Roma toma la decisión, le concede a esta todavía joven Iglesia del sur la mayoría de edad. Han sido 41 años de vida que han arrojado sus frutos. Con tres prelados anteriores que se encargaron de ocupar sus funciones para dar solidez y personalidad a la Diócesis. Así que el nombramiento de una persona ya ordenada como obispo ofrece la sensación de tomar un rumbo propio entrando en una interesante fase de madurez. Asidonia-Jerez ya no es vista como una pequeña y coqueta demarcación eclesiástica donde se destina a un sacerdote para que se forme y adquiera la experiencia necesaria de cara a dar el salto a ministerios más importantes. Roma aprueba a Jerez tras comprobar una evolución.

La figura de monseñor José Rico Pavés es importantísima si se tiene en cuenta que afronta su nueva misión con una más que robusta formación. Fruto de su preparación, es su servicio a la Conferencia Episcopal Española dirigiendo el Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Federico Mantaras destacaba en la rueda de prensa del pasado miércoles este factor importante afirmando que “es una cabeza teológica de mucha profundidad y todos los documentos que salen de la Conferencia Episcopal pasan por las manos de él”. La Iglesia jerezana acoge a un intelectual y a un importante teólogo.

Por otro lado, la elección de Jerez parecía que iba a venir de la mano de Sevilla. Monseñor Juan José Asenjo, actualmente administrador apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, clamaba a Roma un nuevo prelado ante los problemas de salud que padece. Inmediatamente se veía venir el nombramiento en Jerez. Sin embargo, se ha hecho esperar unas semanas. Parece que Jerez debía de tener un papel separado de la siempre madre Archidiócesis Hispalense que de esta forma suelta la mano a una de sus hijas más destacas.

Y para culminar este apartado que nos acerca a un tiempo nuevo en Jerez, subrayar que diócesis como Coria-Cáceres, Ciudad Rodrigo o Zamora, entre otras, siguen pendientes de su nuevo pastor a pesar de llevar más tiempo en la sala de espera. Otra clave que refleja el interés por parte de la Conferencia Episcopal y del mismo Vaticano por esta Diócesis andaluza a la que no ha querido dejar un excesivo tiempo con la sede vacante y a la espera de un nuevo pontificado.

Tomar decisiones

Con el alumbramiento del nuevo prelado, la misión de monseñor José Rico Pavés pasa por acrecentar y proseguir por este sendero de profundización de la raíces de esta Iglesia local. Para ello, se hace necesaria la labor de un pastor que llegue con ciertos deberes hechos para tomar importantes decisiones con premura. Ya se sabe que los ritmos de la Iglesia son distintos a los de cualquier otra institución. Sin embargo, la situación económica de la Diócesis puede tener muchas claves para que finalmente haya sido elegida la experiencia de un obispo ya ordenado en un momento donde puede ser necesaria una urgente gestión administrativa.

Por otro lado, hay que detenerse en el clero diocesano. Si en los últimos años se ha tomado una línea de continuos cambios de destinos para los sacerdotes, esta circunstancia ha podido provocar una cierta sensación de desesperanza en los presbíteros que cuando le tomaban el pulso a una parroquia eran enviados a otras realidades donde debían de situarse de nuevo en la casilla de salida.

Otra de las realidades no satisfactorias que ha vivido la Diócesis en la última década ha sido la situación actual por la falta de vocaciones en las comunidades religiosas. Un problema que preocupa a las distintas congregaciones e institutos de la Vida Consagrada y que también inquieta a la Iglesia diocesana. Jerez, de ser hace siglos la ciudad de los conventos, ha pasado a ser la urbe de los cenobios vacíos. En este sentido, es urgente una labor encaminada a exhortar y a animar a las órdenes religiosas que todavía persisten en la ciudad. Habrá que trabajar en el sentido contrario a clausurar comunidades que son reubicadas en otras zonas ciertamente dispersas entre inmensas provincias que ocupan toda la extensión de España y parte del extranjero en muchas órdenes religiosas.

En definitiva, se puede afirmar que la Diócesis de Asidonia-Jerez ha tomado un nuevo y prometedor rumbo con la llegada de monseñor José Rico Pavés. El camino de rosas no existe en la mayoría de las misiones pastorales al igual que no lo fue para los Apóstoles tras recibir el Paráclito.

Se respira en Asidonia nuevos aires y una sensación de vestirse de largo al haberse tomado la mayoría de edad. Todo es muy prematuro y habrá que esperar las formas que ya se advierten en la Diócesis porque el pastor también debe de imprimir su huella. El Espíritu Santo acompaña a la Iglesia Universal y Jerez puede dar buena cuenta de ello con los últimos acontecimientos vividos. No cabe la menor duda de que esta nueva etapa para la Diócesis no estará exenta de la presencia activa del pastor capaz de desviarse del rebaño para acoger sobre sus hombros a la oveja perdida. Así lo hacía saber monseñor José Rico Pavés en la entrevista de ayer cuando afirmaba que “el reto al que nos llama el Papa Francisco es llegar a los que están lejos y no simpatizan con nosotros”. Son ya algunas pequeñas claves que hacen un llamamiento al apostolado y a salir de nuestras propias comodidades.

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