Jerez

La Plazuela vive ya la coronación canónica de La Esperanza

  • La Virgen, con un gran tirón devocional, ha estado dos días en besamanos

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La Plazuela ha vivido un fin de semana pletórico. Desde que el obispo proclamó la coronación canónica de La Esperanza, el pasado viernes por la noche, la hermanad y todo el barrio vive con inmensa alegría lo que ya se entiende y se comprende como unas vísperas de cara al año 2013, pese a que resta mucho y queda bastante por hacer. La Virgen estuvo expuesta en ceremonia de besamanos extraordinario desde el sábado hasta ayer domingo. Dos días en los que se han puesto en evidencia el enorme tirón devocional que tiene esta imagen, así como la adhesión que han hecho patente el mundo cofrade local con su presencia masiva en la pequeña capilla. De hecho el viernes estuvo abierta hasta bien entrada la noche viviéndose momentos singulares con rezos espontáneos a viva voz, cantes, plegarias y todo lo que la Plazuela le quiso ofrendar a la Virgen esa noche para la historia. Una muestra de adhesión fue que la vecina Virgen del Valle vistió un manto verde, algo inusual, tal vez en homenaje al reconocimiento concedido a la Esperanza. También fueron horas para el reencuentro de muchos cofrades de la hermandad que hicieron guardia alrededor de la imagen en las horas de su besamanos, vestida con sus galas y manto de salida. Una ocasión para el recuerdo fue la coincidencia en la capilla de los tres últimos hermanos mayores de la hermandad, los que en cierto modo tiene gran parte de 'culpa' de la realidad de la coronación de la Virgen: Manuel Rodríguez, José Carlos Morales e Ildefonso Roldán, tres grandes cofrades de la Yedra y de confesada devoción mariana. También fueron fieles a la 'fiesta' de la Plazuela los hermanos Jorge y su progenitor Pepe, uno de los nombres fundamentales en la cofradía. Del mismo modo que el cura Jero -Jerónimo Valpuesta-, que conoció en su destino en Huelva, de boca del hermano mayor, la decisión de coronarla. Su felicidad tiene que ser inmensa ya que dos de sus devociones marianas jerezanas, Valle y Esperanza, han alcanzado el reconocimiento canónico. La Esperanza estuvo inmensa llenando la capilla como si de la Cuaresma se tratara, rodeada de una exquisita decoración floral con tonos blancos y amarillos. Una vez superada la proclamación llegan los momentos de reflexionar sobre lo mucho que queda por hacer. Hermanos de la junta de gobierno confiesan que las ideas se amontonan en la mesa de decisiones sobre qué hacer en todos los frentes que se abren desde ahora y hasta 2013. Primero, la fecha de la coronación, un aspecto no decidido aunque podría establecerse en el otoño de ese año. Y después todo lo demás, como si se mantendrá el símbolo o signo más importante de una coronación, crear la corona que será impuesta en las sienes de la Virgen. La costumbre señala que sea única y de oro, lo que supone un esfuerzo económico muy importante, y que en el caso de esta imagen el debate está en si se deben mantener las formas de la actual, de tamaño más que generoso, o cambiar por un modelo más adecuado que evidentemente influirá en la configuración estética habitual de La Esperanza. También se habla de la acción social paralela, que se quiere muy importante, y al mismo tiempo de los ciclos de formación preparatorios del evento, máxime en una etapa en la que la hermandad está muy preocupada por esta materia. Y a todo esto se le añaden las realizaciones que se puedan llevar a cabo en el capítulo patrimonial, aunque al día de hoy el paso de palio de La Esperanza ha sido restaurado casi en su integridad gracias al trabajo de las últimas juntas de gobierno que han devuelto a la cofradía a un estado que bien ha merecido el regalo que le ha querido conceder la Virgen, porque es a Ella a quien se le da el mérito de lo que hoy se vive en la Plazuela, sin olvidar al obispo jerezano al que ya se le dan todos los agradecimientos más sinceros posibles por haber sabido captar lo que la Virgen quería y lo que el Jerez cofrade demandaba.

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