Jerez

Poder y erotismo

No hay tipo más peligroso que el extremista. Que nadie se llame a engaño ni ‘desenfunde’ el índice señalando a diestra y siniestra, pues estos especímenes no tienen exclusividad política. Tanto cuidado hay que tener con el ‘salvapatrias’ como con el ‘igualitario’, capaces ambos de pasar por encima de los derechos y libertades que nos asisten en defensa de un bien común que sólo ellos conocen. Tan puercas son las dictaduras de la derecha como las de la izquierda. Viene todo esto por la forma que tienen algunas personas de tomarse el poder. Hay quienes ven en los votos una especie de patente de corso para elevarse dos metros por encima de los ciudadanos, de convertirse en un intocable, en un dios terreno con poder sobre el bien y el mal. Esto le sucede a los alcaldes, a los diputados, a los presidentes, pero alcanza dimensiones de plaga en América, con el irrepetible (afortunadamente) Chávez  a la cabeza. ¿Será esto lo que llaman la erótica del poder?

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