Los abiertos postulados de un nuevo lenguaje plástico

Diario de las Artes

Piezas de Luis Torres en Espacio Abierto Jerez.

Luis Torres. Espacio Abierto Jerez

La Rambla es un pueblo situado en la Campiña Cordobesa, cerca ya de la que fue capital de los Califas. Es una población con profundas raíces históricas y, sobre todo, con una honda tradición ceramista. Buenos artistas de allí han demostrado la muy importante labor existente alrededor de los alfares; labor que no sólo se quedaba en la mera manipulación de los materiales para conseguir objetos necesarios para la existencia, sino que se ha manifestado en una trascendente posición creativa llena de rigurosidad y aciertos artísticos. Cerámica la de La Rambla muy buena, que dio un gran paso adelante convirtiendo la ancestral artesanía tradicional en una actividad artística moderna sin complejos y posicionada en los más absolutos planteamientos del arte contemporáneo. Cerámica que no se queda en los postulados de un trabajo artesanal digno y dedicado a la creación de ajuares domésticos o destinados al envasado de productos necesarios, sino que trasciende lo íntimo y cercano para asumir una entidad artística superior, donde las fórmulas de la creación moderna y avanzada están tan asumidas como bien argumentadas plástica y estéticamente. Además, en La Rambla existe en la actualidad un plantel de jóvenes artistas que demuestran, día a día, la importancia de la creación, en todas sus facetas, que parte de esa población; esa que guarda una pieza fundamental en la imaginería procesional andaluza, el Jesús Nazareno, gubiado por Juan de Mesa en 1622 y que es hermano gemelo del Señor del Gran Poder de Sevilla.

Obras de Luis Torres.

En la sala que dirige Lucía Franco, hace ahora justo un año, pudimos contemplar las excelencias artísticas de José Pedraza, otro joven, pero con infinita proyección, natural de La Rambla que, con un lenguaje claro, original y valiente, dejaba bien patente la existencia de un arte nuevo, fundamental y lleno de dinamismo. Entre los muchos artistas ceramistas rambleños se encuentra Luis Torres avezado joven creador que, ya, goza de un manifiesto reconocimiento y es creador multidisciplinar, siempre con lo cerámico como absoluta referencia creativa.  

La exposición que inaugura el año - ¡nueva temporada en un discurrir expositivo que se ha ido consolidando con un trabajo serio, tenaz, valiente y abierto a todas las circunstancias de los que tienen algo que decir y no son meros comparsas o voceros de un arte que, a ellos, no les interesa! -, es importante de principio a fin. Nada más entrar el espectador en la sala de la calle Álvar López se da cuenta de la existencia de una obra distinta. El soporte marca la diferencia visual, pero existen muchísimos más planteamientos. Es, sin duda, una muestra cerámica, pero sin los condicionantes que podrían imponer una tradición ceramista demasiado apegada a la alfarería doméstica de otros tiempos. Luis Torres es artista total, sin reveses, ni posturas para mentes pacatas. Es maestro en el trabajo artesano, dominador de los complejos que se derivan de un oficio con historia milenaria y con unas ideas artísticas rompedoras que marcan, no obstante, los límites que conjugan lo tradicional y lo moderno, la esencia alfarera de su pueblo y los horizontes físicos de un paisaje rambleño que posibilita argumentaciones libres, sin espacios restrictivos, que ahondan en la materia y abren perspectivas para evocadoras sensaciones.

Luis Torres.

La muestra nos conduce por una abierta plástica, con la materia posibilitando una realidad formal máxima; con los esquemas alfareros jugando un papel contundente y admitiendo, al mismo tiempo, estructuras conformantes llenas de fortaleza plástica y sentido estético. El artista manipula el material, le otorga una nueva dimensión, lo acondiciona para que ejerza de potenciador de la realidad evocada. Sus piezas son obras de arte sin restricciones, con mayúsculas; abriendo los horizontes de la cerámica para que esta asuma un nuevo posicionamiento formal y artístico. Por sus obras pasa la tradición, la historia, el campo cordobés, las playas de olivos, los horizontes infinitos que albergan la historia de ayer, de hoy y de mañana.

Luis Torres es un artista que suscribe una realidad que es personal, que lleva en la sangre y que está abierta a la nueva realidad de un arte sin perspectivas y mirando a un futuro lleno de energía creativa.

Muy buena exposición la que se presenta en la galería de Lucía Franco que, de nuevo, acoge la amplia realidad de un arte distinto, lleno de poder y atractivo.

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