Los Cejos del Inglés tras la inundación del Guadalete: “Ya avisamos de que nos íbamos a ahogar aquí”
Reportaje | El drama junto a la carretera de La Ina
“Esta inundación ha hecho más daño que la del 96”, afirman los afectados, lamentando que "en Valencia nadie miró si las casas eran o no ilegales, se les ayudó"
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Entre los kilómetros 2 y 3 de la CA-3110 -conocida como carretera de La Ina-, un carril da acceso a un núcleo rural con numerosas viviendas diseminadas. Se trata de una zona de la que la mayoría de los jerezanos seguramente solo haya oído hablar durante las inundaciones, tanto en esta última como en las anteriores. Terrenos anegados y grandes socavones llenos de agua forman parte ahora del paisaje de Los Cejos del Inglés.
La crecida del río Guadalete provocó que el pasado 28 de enero sus vecinos apenas tuvieran tiempo de reacción: “Cuando mi hijo llegó de trabajar me dijo: Corre, ¿tú has visto por dónde va el agua? Y yo le pregunté: ¿De qué hablas?Ya nos llegaba el agua por los tobillos. Sacamos un coche y cuando volvimos a por el otro ya estaba por aquí”, dice una mujer, señalando la mitad de su pierna.
Lo cuenta una de las personas afectadas y lo hace con dolor, por lo perdido, y con rabia, por lo oído en los últimos días: “No nos avisaron, podemos ser muchas cosas, pero no mentirosos. Que enseñe el Ayuntamiento dónde está el aviso”.
La huella de las borrascas se dibuja en forma de tristeza en aquellos que las han padecido y también en las paredes de cada una de las construcciones de este núcleo: “En esta casa el agua llegó a más de metro y medio, y en las viviendas de más adelante, llegó a dos”, afirma uno de los afectados, señalando la marca en el muro.
Han estado casi una veintena de días sin poder acceder a sus viviendas y ahora que ya pueden hacerlo sus caras son de desolación por el panorama que se han encontrado. En algunos patios el fango supera los treinta centímetros de altura y en las parcelas pueden verse esparcidos por el suelo electrodomésticos de gran tamaño, mesas y puertas que han sido arrancadas por la fuerza del río: “Mis cosas han sido arrastradas, pero aquí tengo este frigorífico que no es mío, no sé desde dónde ha llegado”. “Yo tengo el patio lleno de palés que no son míos, pero llegaron flotando y aquí están”, comenta también una vecina.
“Después de tantos días viendo las imágenes grabadas por el helicóptero, pues sabíamos ya más o menos qué nos íbamos a encontrar, pero hasta que no entramos, no te lo crees”, lamenta uno de los desalojados.
"Yo pago una contribución que no pagan ni en la calle Larga"
Son varias decenas de personas las que residen en Los Cejos del Inglés pero mientras en las barriadas rurales se han visto estos días operarios municipales, aquí este martes por la mañana aún no hay nadie. Solo los vecinos, ayudados por algunos trabajadores, van valorando daños para ver por dónde empezar. “Cuando hay catástrofes, la gente de Jerez va al quinto pino a ayudar pero aquí no ha venido nadie. Siempre con la excusa de que somos ilegales, que estamos aquí porque queremos... Yo pago una contribución que no la paga ni el que vive en la calle Larga y esto son casas de colonos, algunas con cien años de antigüedad”, subraya una de las personas desalojadas, añadiendo que “cuando la dana en Valencia nadie miró si eran casas legales o ilegales, se les ayudó porque lo necesitaban”.
La gran fuerza del agua y el enorme caudal han arrasado en estas semanas prácticamente todo. Sólo los que tienen dos plantas, han podido ‘salvar’ pertenencias. A pesar de la situación en la que ha quedado todo, “no nos podemos ir, tenemos que dormir aquí. Yo he estado durmiendo en una furgoneta”.
“Es que no podemos fiarnos de los robos. A las tres y a las seis de la mañana han pasado por aquí varios vehículos y no eran de ningún vecino”, aseguran. Al tiempo que añaden que “ayer había aquí un hombre con una moto. Le pregunté de dónde era y me dijo que era de Jerez y que estaba cogiendo espárragos, pero no, en realidad estaba vigilando la zona”.
La peor inundación del Jerez rural
Para los residentes de Los Cejos del Inglés, esta no ha sido la primera inundación que sufren pero sí la de mayor impacto: “La del 96 fue grande pero en esta el agua ha llegado más arriba. En aquel año cogió un metro ochenta pero ahora ha subido un tanto más que la otra vez”. Además, aquella crecida “tampoco hizo tanto daño como ha hecho esta. La corriente que pasaba por aquí ha arrancado todo a su paso. La puerta de la valla de mi hijo está en el acueducto, a muchos metros de aquí”.
Los vecinos afectados señalan también que el gran impacto de esta inundación puede estimarse teniendo en cuenta hasta donde ha llegado esta vez el río Guadalete: “La ermita de La Ina, situada al otro lado de la carretera, no la ha cogido nunca el agua y este año le ha entrado cerca de un metro”.
Los residentes creen que la obra que se realizó en la carretera de La Ina, en el verano de 2024, es la principal causa de que el agua sorprendiera a muchos de estos desalojados. “Ya lo avisamos, nos vamos a ahogar ahí en Los Cejos y no nos vamos a enterar. La carretera era la única medida que nosotros teníamos y cuando veíamos que el río saltaba la carretera teníamos nueve o diez horas para recoger los animales, lo más importante, y salir pitando. Ahora no, con los tubos no vemos nada, y yo tengo todas mis gallinas muertas”, lamenta un vecino.
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