Jerez

La cofradía gastronómica del Gorro Blanco suma un nuevo miembro

  • Juana López, de La Cueva, es desde ayer la décimonovena persona que recibe el galardón del restaurante Gaitán

La cofradía gastronómica del Gorro Blanco tiene desde ayer nuevo miembro de honor. Juana López Sánchez, copropietaria junto con su esposo, Joaquín Marín, del restaurante y el hotel La Cueva recibió de manos del chef Juan Hurtado el XVI premio Gorro Blanco, cuyo fin es galardonar a los profesionales de larga trayectoria ante los fogones. El acto de entrega, que tuvo lugar ayer en el restaurante Gaitán, contó con la presencia de la práctica totalidad de las 19 personas que hasta la fecha han recibido esta distinción en las 16 ediciones celebradas, con la ausencia casi obligada de aquellos que viven en ciudades lejanas como Córdoba y Madrid. El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez, que acudió al acto acompañada del delegado de Fomento Económico, Francisco Lebrero. Destacó la primera edil el hecho de que el premio recayera de nuevo sobre una mujer (hasta el momento sólo lo tenía Rosario Chica, de la 'Venta Antonio'. Igualmente, alabó el trabajo que realizan los hosteleros en la ciudad. "Se trata de un sector clave para la economía local", manifestó Pilar Sánchez.

En la presentación de Juana López se destacó que, una vez casada a los 23 años con Joaquín Marín, comenzó a dar sus primeros pasos profesionales en la antigua venta La Cueva en 1962. "Guisos tradicionales y excelentes productos procedentes de los cerdos ibéricos que ellos mismos sacrificaban les hicieron ampliamente conocidos", destacó Manolo Doña, que ejerció de conductor del acto. Fue en 1975 cuando se abrió al público la actual venta, establecimiento que quedaría ampliado y complementado con un hotel en abril de 1992.

El discurso de bienvenida recayó sobre el conocido restaurador Gonzalo Córdoba (restaurante El Faro), que dijo: "Dicen -manifestó a los asistentes- que cuando un hombre triunfa tiene una gran mujer detrás... Eso es mentira pues esa mujer no está detrás, sino al lado". José Antonio Romero Valdespino, que en 1993 recibiera el segundo Gorro Blanco, regaló al organizador de estos galardones un cuchillo de plata, algo que agradeció el anfitrión, que agasajó a los asistentes con aperitivos variados, sopa de mariscos y una deliciosa carne con paté y trufas. Los premiados presentes recibieron además la ingnia del Gorro Blanco. Por su parte, el actual administrador del Gaitán, José Román, entregó insignias con la pinza (cuchara y tenedor) a Luis, Cecilia, Paco y Enrique, profesionales de sala que han trabajado en numerosas galas del Gorro Blanco.

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