Ciudad

El expolio, una parte de Jerez

  • Un puñado de edificios e instalaciones de la ciudad conviven a diario con el vandalismo, algunas de ellas, como el caso de Cartonajes Tempul, desde hace más de veinte años

  • La mala gestión, la crisis y la desidia, claves para que se encuentren en su estado actual

Una imagen de los antiguos talleres de formación de Díez Mérito. Una imagen de los antiguos talleres de formación de Díez Mérito.

Una imagen de los antiguos talleres de formación de Díez Mérito. / Pascual

La mala gestión empresarial, la crisis o simplemente el abandono han sido la razón principal de la situación en la que a día de hoy continúan muchos inmuebles en Jerez, abandonados a su suerte y, en muchos casos, expoliados al máximo.

Muchos de ellos se encuentran en este estado desde hace incluso décadas, toda vez que la complicada burocracia ha evitado muchas veces que, ni siquiera la actuación municipal, haya podido acabar con su particular ‘limbo empresarial’. No obstante, algunos de ellos han llegado al estado en el que están por la desidia de la propia administración, que en ocasiones es la gran culpable de su trágico final por no poner medios o hacerlo tarde y mal para protegerlos.

Fondos buitres, abandono total, operaciones económicas infructuosas o empresas en periodo de liquidación suponen una carga para la ciudad que ve cómo un gran número de instalaciones se exponen a diario ya no sólo al saqueo porque algunas apenas tienen ya que ofrecer, sino al vandalismo y a peligros adyacentes.

Sin lugar a dudas, los edificios ‘reyes’ del expolio son las antiguas instalaciones de Cartonajes Tempul en la calle Taxdirt y Marqués de Cádiz. Desde el cierre de la empresa Jerez Industrial, propietaria hasta entonces de dicho, hace más de veinte años, dicho edificio ha estado expuesto al continuo saqueo e incluso ha sufrido algún que otro incendio.

Fue exactamente en 1999 cuando el entramado empresarial de Jerez Industrial SA, tras firmar tres expedientes de regulación de empleo, cesó su actividad y pocos meses después, al retirarse la seguridad privada, comenzó a ser víctima del expolio, que no ha dejado ni los cierres de las ventanas.

Hoy día sus naves se han convertido en “refugio de ocupas y yonkis”, denuncian los vecinos de Jardines del Tempul, las viviendas que están justo enfrente, que en más de una ocasión también han tenido que llamar a la policía y bomberos por incendios provocados. Tal es el estado del edificio que estos mismos ciudadanos han solicitado al Ayuntamiento una intervención porque parte de la fachada ha comenzado a derrumbarse.

Historia tiene también el edificio de las antiguas bodegas de Díez Mérito de Madre de Dios, que desde 1990 pertenecen al Ayuntamiento. Tras dejar de funcionar como Escuela de Relaciones Laborales, la Junta anunció la creación de un centro de salud en sus instalaciones en 2009.

Once años después, nada se sabe de aquel esperado centro de salud, y sus instalaciones han sido completamente destrozadas y saqueadas durante todos estos años hasta que el Ayuntamiento optó por tapiar sus muros.

A pocos metros de este enclave, también pertenecientes a las mismas bodegas, encontramos otro lugar expoliado en su totalidad. Nos referimos a los antiguos talleres de formación del Ayuntamiento, una instalación que tras el abandono municipal llegó a perder gran parte del material que contenía en su interior, además del cableado y mobiliario. El Consistorio llegó a invertir, a través de distintos fondos externos, en la instalación grandes sumas de dinero, la última a través del Plan E (una obra valorada en 446 mil euros para arreglar la techumbre). Sin embargo a día de hoy es otro inmueble inutilizado y sin futuro.

El Ayuntamiento tampoco ha cuidado en demasía las instalaciones del Centro de Día de Mayores Paz y Aflicción, situado en la barriada de La Plata.

Fue inaugurado en 2013 por la entonces alcaldesa, María José García-Pelayo, y estaba dirigido estaba dar asistencia Médica y Social a personas ancianas carentes de medios económicos y familiares de Jerez.

Apenas un año después, en marzo de 2014, el centro cerró por falta de plazas concertadas y en los últimos años también ha sido el lugar idóneo para el saqueo, hasta el punto de que, tras una denuncia de la Plazoleta 2.0, sus instalaciones fueron tapiadas hace apenas unos meses.

El abandono municipal también ha sido el causante de la situación que a día de hoy vive otro de los espacios históricos de la ciudad, el Restaurante El Bosque de La Rosaleda.

El edificio, responsabilidad del Ayuntamiento desde los años 50 del pasado siglo, fue cedido para su explotación durante 40 años a los hosteleros Antonio y Alfonso Rodríguez, que lo mantuvieron como negocio hasta 2017. En apenas dos años ha sido completamente destrozado y ocupado de ahí que el pasado febrero, Urbanismo optara por cerrarlo definitivamente.

La misma ‘mala vida’ han tenido las instalaciones de la emblemática Venta Antonio situada en la carretera que comunica Jerez y Sanlúcar. Inaugurada en 1983, el negocio del hostelero Antonio García Archidona se convirtió en un sitio exclusivo de la gastronomía de la ciudad hasta que la construcción de la nueva autovía comenzó a mermar su futuro.

La venta, que contaba también con instalaciones para celebraciones, se cerró definitivamente en 2017 y a partir de ahí se ha convertido en víctima del expolio. Mobiliario y cableado fueron hurtos más habituales, destrozando por completo un lugar cuya decoración estaba especialmente conseguida pues emulaba a las antiguas construcciones andaluzas.

Pero si ha habido en los últimos años un lugar expoliado ese ha sido el Hotel Palmera Plaza. El cinco estrellas situado en la calle Pizarro se abrió en Jerez en 2002 aprovechando la celebración de los Juegos Ecuestres Mundiales. Sin embargo, la mala gestión fue minando paulatinamente su desarrollo, que ni siquiera con el cambio de cadena se supo solventar. En abril de 2014 cerraba definitivamente, y desde entonces, el saqueo fue constante hasta el punto de llevarse todo el material, desde mobiliario a televisores pasando por lámparas costosas.

Fuegos constantes y quejas vecinales de las viviendas colindantes se convirtieron en un auténtico quebradero de cabeza para el Ayuntamiento, que en enero de 2018 lo tapiaba por completo. Lo último que se sabe de él, del pasado septiembre, es que estaba a la venta por 1,6 millones de euros en un portal inmobiliario de internet.

En los últimos días hemos sido testigos de nuevos incendios y expolios en la sede de Ramos-Catalina, una empresa con casi dos siglos de vida y toda una institución en Jerez, siempre que se habla del mundo de la madera.

Las naves de dicha sociedad anónima, en periodo de liquidación, han sido víctima del expolio total hasta el punto de convertirse a día de hoy en un peligro, según denuncian los vecinos de las viviendas colindantes.

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