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Francisco Díaz Valladares: “Me gusta la aventura y eso se refleja en mis novelas”

Educación | Literatura infantil y juvenil

Premio Lazarillo de literatura juvenil 2025

Francisco Díaz Valladares, con un ejemplar de ‘La hija del esquimal’. / Alberto Domínguez
Manuel López Gallego

10 de febrero 2026 - 03:11

Nacido en el Aljarafe sevillano (1950), Francisco Díaz Valladares vive en La Línea de la Concepción. Viajero impenitente, ha desempeñado una gran variedad de oficios, pero desde 2003 se dedica en exclusiva a la literatura, sobre todo a la novela juvenil. Ha obtenido algunos de los premios más importantes del panorama español, como el Edebé o el Alandar. En 2025 obtuvo el premio Lazarillo con La hija del esquimal, una novela que se desarrolla en Groenlandia y que en estos días cobra plena actualidad.

Pregunta.-¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Respuesta.-Había leído hacía tiempo un libro titulado Iglús en la noche y me sentía atraído por ese mundo. Cuando decidí escribir una novela sobre los inuits, estuve varios meses documentándome. Me di cuenta de que hay poco escrito sobre ese mundo. Es muy llamativo que en una región dos veces mayor que España vivan solamente sesenta mil personas. Aprendí sus costumbres, como por ejemplo que la mujer nunca caza. Yo le di la vuelta y convertí en cazadora a Taupek, la chica protagonista.

P.-¿Cómo viven los inuits en la actualidad?

R.-Es un pueblo muy tradicional que conserva muchas de sus costumbres ancestrales, como la de moverse en trineo, cazar, aprender a gobernar la traílla de los perros que tiran del trineo o comer carne cruda. Se han adaptado un poco al mundo occidental y, por fortuna, han perdido otras más crueles con las personas, sobre todo con las niñas.

P.-Uno de los perros, Linduk, es casi un personaje más de la novela…

R.-Linduk es el jefe de la traílla, ayuda a la chica y a los otros personajes. Es el único perro autorizado a entrar en el iglú y en las casas de los dueños, porque así ocurre en la realidad. A la voz del musher, que es quien gobierna el trineo, conduce al resto de la traílla. Es una vida muy dura, con treinta o cuarenta grados bajo cero y sometiendo a un grupo de perros que pasa hambre y pueden atacar a sus dueños.

‘La hija del esquimal’. Francisco Díaz Valladares. Editorial Edebé.

Taupek, una chica inuit, hija del legendario cazador Yura, encuentra un día en peligro a unos extranjeros, una mujer y su hijo. Están siendo atacados por un enorme oso polar y ella los salva de una muerte segura. Se encuentran en las inhóspitas tierras de la isla de Hendrik, al norte de Groenlandia. La mujer y su hijo se han extraviado después de huir de unos secuestradores en una moto de nieve. Así comienza esta trepidante historia que nos hará vivir múltiples aventuras en las heladas tierras del Polo Norte. En compañía de los protagonistas nos enfrentaremos a los peligros de una naturaleza hostil, pero también a la ambición del hombre blanco, que pretende adueñarse de un territorio que tradicionalmente ha sido el hogar de los inuits.

P.-En el libro aparece el peligro de una naturaleza hostil, pero también la del hombre blanco…

R.-Cuando escribí la novela no pensaba que Trump iba a querer adueñarse de Groenlandia, y, fíjate, en ella planteo un hecho parecido. Ya en tiempos de la Guerra Fría los americanos trataron de construir una base secreta en el centro de Groenlandia, que era una ciudad completa. Se llamó Camp Century y había en ella doscientas cabezas nucleares porque la distancia que había hasta Rusia era corta. De ahí parte un poco mi historia. Yo he trasladado la acción al norte de Groenlandia, a la isla de Hendrik. En la primera página aparecen dos personas de Estados Unidos en esa zona y lo que se pregunta la chica inuit es ¿qué hacen aquí?

P.-Tú has sido un gran viajero. ¿Te han servido tus experiencias a la hora de escribir tus novelas?

R.-Mi vida ha sido siempre una gran fantasía. Con diecinueve años imité a mis héroes literarios infantiles y me marché a conocer mundo. Es verdad, me gusta mucho la aventura. He hecho todo lo que la vida me ha puesto por delante. Mi abuela Isabel me decía: “móntate en todos los trenes que pasen por tu puerta”. Sí, me gusta mucho la aventura y eso se refleja en mis novelas. Busco que el lector se identifique con el protagonista y que vibre con la lectura.

P.-¿De qué manera construyes tus novelas?

R.-Cuando tengo toda la documentación necesaria sobre ella, me encierro a solas con mi ordenador y dejo que la historia aparezca delante de mí y escribo sin parar. Los personajes me van contando sus vidas. De esa forma aparece un relato muy vívido. En esa primera redacción no tengo control sobre lo que estoy escribiendo, no corrijo nada y no la lee nadie. Una vez terminada, la corrijo y añado o elimino personajes. Les pongo los nombres que se adecúan a ellos y lo perfilo todo hasta darla por concluida.

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