Solidaridad

Una inyección que sana

  • La Asociación Payasos Sanadores PASA acude a Pediatría del hospital de Jerez todas las semanas para llevar alegría e ilusión a niños y padres y hacer de la risa una terapia

Nolo, Pamplinas y Esteban, en la ludoteca del hospital. Nolo, Pamplinas y Esteban, en la ludoteca del hospital.

Nolo, Pamplinas y Esteban, en la ludoteca del hospital. / Miguel Ángel González (Jerez)

La campana suena en la ludoteca del hospital. Su sonido transmite buenas noticias: Iván ha acabado el tratamiento. Llora, se abraza a su familia y ríe a la vez. Tiene 15 años y es la segunda vez que vence a la leucemia. Su padre, Enrique, no puede estar más feliz. Lógico. Este acontecimiento pone el broche a una jornada especial para los niños. Una mañana de fotomatón, juegos, risas y, sobre todo, payasos.

Esteban Viaña es el vicepresidente de Payasos Sanadores PASA. Su lema es ‘Donde la risa te cura hasta el alma’. Una asociación que se inició en 2016 y cuyos trámites burocráticos para establecerse concluyeron a principios de 2019. “La peculiaridad principal de nuestra asociación es que somos payasos. Yo hace más de 50 años que soy payaso y que la gente se ría con mis tonterías me llena de satisfacción. Empecé en el teatro haciendo humor y para mí son un referente el payaso Popey y el médico Patch Adam, que llevó la risoterapia a los hospitales. Hay una película dedicada a él”, cuenta Viaña, que confirma que la risa es terapéutica, como ya sabía Adam, y “por eso le pusimos a la asociación Payasos Sanadores”.

Ya hacía unos años que Viaña acudía al hospital de Jerez, pero para poder continuar con su labor era necesario que creara una asociación. Se fijó en la labor que había realizado el payaso jerezano Enano Torres, afincado en Portugal, que también desempeña su labor en hospitales. Le trasladó la idea a Nicolás Montoya, actor jerezano (presidente de la entidad), y empezaron con la burocracia y con la creación de grupos de voluntarios y su formación.

“Al principio teníamos cierto miedo de que el personal hospitalario nos dijera que estábamos molestando. Todo lo contrario, nos han abierto las puertas”. Hace unos días, en urgencias pediátricas, le quitaron el dolor de tripa a una niña, “sólo por un ratito. Así que en cierto modo hacemos esa labor sanadora, aunque sea por un rato”, asegura Viaña.

PASA visita Pediatría del hospital de Jerez todos los jueves por la tarde y la mañana del primer martes de cada mes. También visitan las habitaciones y van a las urgencias. Viaña tiene 81 años y “de ahí mis prisas. No quería irme sin que la asociación estuviera consolidada”.

"Es una labor muy bonita y se hace menos pesada la espera. Es agradable que se hagan cosas así, mucha calidad humana. No sólo le arrancan la sonrisa a los niños, sino también a nosotros, los padres. Ellos pasan un buen rato mientras esperan”, cuenta Lidia, madre de una pequeña. “No están acostumbrados a esta clase de diversión y para ellos es muy bueno. Para nosotros también", añade Pepi.

Nuria es la madre de Nacho, que tiene 6 años y padece leucemia. “Me parece una labor impresionante la que hacen estos payasos, venir aquí, distraer a los niños... Y mi hijo, desde que se ha enterado de que hoy les tocaba venir, pues ha estado esperándolos y mirando cada dos por tres para ver cuándo venían. Y eso que al principio era reacio, ya ha cogido más confianza”.

Doae tiene casi 16 años y también echa el rato con los payasos en la ludoteca mientras espera al tratamiento. La sala es un hervidero de diversión y niños correteando, haciéndose fotos en el fotomatón. Están alegres. Por unos momentos se han olvidado de la enfermedad. 

Además de PASA hay otras asociaciones que actúan con los niños en el hospital de Jerez, como ‘Por una sonrisa’, la Asociación Patricia Bazán... La intención de PASA es ampliar el radio de acción a otros hospitales de la provincia.

Sara es madre de la pequeña Ángela, que padece leucemia. Tiene seis años. “La labor que hacen estos payasos nos ilusiona a todos. A los grandes y a niños. Es una inyección de alegría, que falta nos hace”. Dentro de la dura rutina en la que viven desde hace once meses, “algunos días son de fiesta para nosotros gracias a asociaciones como PASA, teniendo en cuenta que no salimos de casa, los tratamientos... El día a día es duro, aburrido, no podemos salir al parque, al colegio por su falta de defensas. Estos ratitos nos dan vida y ella se siente genial, come y duerme mejor. Ángela es otra porque ha echado fuera todo lo que tenemos, está más contenta y enérgica y eso influye en su estado de ánimo. Y en el mío también. Todavía queda tratamiento por delante, pero va bien, algo que nos llena de fe y alegría. Esperamos tocar la campana pronto, como ha hecho Iván”.

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