Jerez celebra 46 años de la publicación de la bula que la erigió como Diócesis
Aquel documento, hecho público en 1980 y posteriormente publicado en el órgano oficial de la Santa Sede, daba forma jurídica definitiva a una nueva diócesis cuyos territorios procedían de la Archidiócesis de Sevilla y de la Diócesis de Cádiz
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La Iglesia en Asidonia-Jerez conmemora este martes, 3 de marzo, el 46º aniversario de la publicación de la bula pontificia por la que el Papa Juan Pablo II erigía canónicamente esta Iglesia particular. Aquel documento, hecho público en 1980 y posteriormente publicado en el órgano oficial de la Santa Sede, las Acta Apostolicae Sedis AAS-72-1980-ocr, daba forma jurídica definitiva a una nueva diócesis cuyos territorios procedían de la Archidiócesis de Sevilla y de la Diócesis de Cádiz.
La publicación en las Acta Apostolicae Sedis —que constituyen el boletín oficial donde se promulgan los actos del Romano Pontífice— supuso la consolidación jurídica universal de la decisión pontificia, insertando oficialmente a la nueva diócesis en la estructura canónica de la Iglesia.
Un proceso largamente gestado
La creación de la Diócesis no fue un hecho improvisado. El expediente para su constitución había sido iniciado en 1964 por el cardenal Bueno Monreal y, quince años más tarde, recibió el respaldo unánime de la Conferencia Episcopal Española. Así lo recogía la crónica publicada el 6 de marzo de 1980 por el diario El País, que informaba de la decisión pontificia citando como fuente al periódico vaticano L’Osservatore Romano.
La nueva Diócesis integraba Jerez de la Frontera y otros veinticinco municipios de la provincia de Cádiz, con una población aproximada de 400.000 fieles y más de doscientos sacerdotes al servicio pastoral, según los datos difundidos entonces por la prensa nacional.
Estudios académicos posteriores han analizado la configuración geográfico-administrativa y pastoral de la nueva circunscripción eclesiástica, subrayando el significado histórico de su erección y su articulación territorial en el contexto andaluz.
El primer Obispo
El Papa nombró como primer Obispo de la nueva diócesis a Rafael Bellido Caro, hasta entonces obispo auxiliar de Sevilla y natural de Arcos de la Frontera, una de las localidades incorporadas a la nueva jurisdicción eclesiástica. Ordenado sacerdote en 1948, había desarrollado una intensa labor pastoral y docente, además de formar parte de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar.
En declaraciones recogidas por la prensa de la época, monseñor Bellido expresó el espíritu con el que acogía su nombramiento: "Mis primeras palabras como obispo de Jerez han de ser las de Jesús: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”".
En camino hacia el 20+30 (50) aniversario de la Diócesis
Además, este aniversario se enmarca en un horizonte pastoral más amplio. En la pasada misa de inicio de curso, el actual Obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor José Rico Pavés, anunció un camino diocesano que ya ha comenzado a recorrerse en este año 2026 y que conducirá hasta 2030, cuando la Diócesis celebrará medio siglo de historia.
"En el año 2030 la Diócesis de Asidonia-Jerez cumplirá medio siglo de historia. Queremos celebrar este aniversario con una agenda propia en la que Jesucristo esté en el principio, en el centro y en el fin", señalaba el prelado, subrayando la voluntad de que este itinerario no responda a planteamientos ideológicos, sino a "una vuelta renovada a Jesucristo, Luz del mundo", en comunión con la Iglesia universal y bajo la guía del Sucesor de Pedro.
Recuperando el diagnóstico de san Pablo VI sobre "la ruptura entre el Evangelio y la cultura" (cf. Evangelii Nuntiandi, 20), el prelado ha planteado impulsar una nueva etapa evangelizadora que custodie la comunión y acreciente la participación de todo el Pueblo de Dios, en plena recepción del Documento Final del Sínodo sobre la sinodalidad.
La propuesta pastoral para este quinquenio consiste en ofrecer “la Luz amable de la esperanza” que brota del encuentro con Jesucristo a cinco ámbitos prioritarios de acción pastoral: la transmisión de la fe con una clara configuración catecumenal; el acompañamiento al matrimonio y la familia; la defensa de la vida y la dignidad humana; el fomento de todas las vocaciones en la Iglesia; y la identidad propia del servicio de la caridad, recordando que "sin identidad no hay misión".
Para articular este camino, la Diócesis desarrollará un programa en cuatro etapas que marcarán los próximos años: 2026 (Creer), 2027 (Celebrar), 2028 (Vivir) y 2029 (Orar), integrando en cada curso las cinco áreas pastorales señaladas y coordinando su desarrollo a través de los órganos diocesanos de participación.
De este modo, al cumplirse 46 años de la publicación de la Bula de creación, la Iglesia en Asidonia-Jerez no solo mira con gratitud su pasado, sino que camina con esperanza hacia el 2030, cuando celebrará cincuenta años de historia al servicio del Evangelio en esta tierra.
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