El paciente agradecido

Mariano Galán, un vecino sanluqueño que fue intervenido en el hospital de Jerez con una novedosa técnica, organizó ayer en el centro sanitario un reconocimiento al equipo de profesionales que le operó

El paciente agradecido
Gloria Moreno / Jerez

22 de enero 2010 - 01:00

A Mariano Galán Silva, un vecino sanluqueño de 57 años, no se le olvidará el día en que el cirujano Francisco Mateo le entregó para su firma el documento con el que se ponía en sus manos para someterse a una novedosa intervención quirúrgica que ha cambiado su vida. Por eso ayer quiso agradecer públicamente al doctor, a su equipo y al hospital en general las atenciones que con él tuvieron y lo hizo con un reconocimiento que sorprendió al propio director del hospital, Manuel Herrera, poco acostumbrado a que los agradecimientos de pacientes se demuestren con el boato que Mariano quiso dar al acto. El paciente había avisado el día anterior al hospital de sus intenciones y a las nueve y media de la mañana, acompañado por un amigo, esperaba en el hall del edificio nuevo al gerente y a la subdirectora médica que acudieron a recibirle.

Vista la expectación periodística que había levantado el acontecimiento, se decidió que el mejor lugar para el mismo era la sala de juntas del hospital, donde Mariano hizo entrega de unas placas de reconocimiento y dedicó un emotivo mensaje a los médicos que le habían tratado. El único que faltó, por encontrarse de viaje, fue precisamente el cirujano, aunque otro miembro de su equipo, el doctor Medina le representó.

A Mariano le diagnosticaron hace dos años una compleja patología del esófago, que según comentó ayer, le impedía tragar y comer, al tiempo que le provocaba fuertes dolores en el pecho. A pesar de ello, Mariano, empleado de las Bodegas Argüeso desde los 15 años, seguía trabajando y se dio de baja el mismo día de la operación, el 23 de noviembre del pasado año. "Lo he pasado tan mal. Nadie me daba una solución. Me decían que la intervención que tenían que hacerme era muy compleja y que había mucho riesgo, hasta que me atendió el doctor Mateo". El equipo de este cirujano, después de comprobar que era factible en este paciente, decidió emplear una nueva técnica quirúrgica, menos invasiva, que por primera vez se llevaba a cabo en un hospital del Servicio Andaluz de Salud (SAS). La técnica, tal como ayer explicó el doctor Medina, consiste en la colocación del paciente boca abajo, una vez intubado, lo que permite abordarlo por toracoscopia. En el caso de Mariano, se le practicaron tres orificios, el mayor de ellos de un centímetro de longitud por donde se procedió a la disección y extirpación de un divertículo esofágico, acompañado de una sección de las fibras musculares del esófago. Una vez completada la primera fase de la intervención, el paciente fue colocado boca arriba y se procedió al abordaje laparoscópico en la zona abdominal, para el que se realizaron cinco orificios. Entonces, se disecó el esófago abdominal y se completó la sección de las fibras musculares hasta la unión gastroesofágica. La intervención se completó con una técnica antirreflujo. En total unas cuatro horas de quirófano y tras cinco días ingresado, el paciente recibió el alta médica.

La operación fue todo un éxito y Mariano daba ayer pruebas de ello. "El otro día me hicieron una radiología y todo está bien, el radiólogo me dijo que ya podía comer carne. Yo me encuentro perfectamente e incluso estoy otra vez trabajando".

Por eso antes de entregar la placa se dirigió a parte del equipo de profesionales que intervinieron en su operación, entre ellos, el anestesista Fernando Rodríguez Huertas, para decir que "con mi corazón agradezco lo que el hospital de Jerez ha hecho por mi persona. Recorrí muchos hospitales públicos y privados y tan sólo el equipo del doctor Mateo me dio la solución". Mariano aprovechó también para pedir más medios para los hospitales públicos y confió en que otros pacientes con su patología puedan beneficiarse de la técnica que emplearon en su intervención. "Fíjense, yo pensaba en jubilarme y ahora estoy trabajando con más brío". Además entregó una placa de reconocimiento al oftalmólogo Enrique Molina Jurado, del que alabó su dedicación a muchos jerezanos y sanluqueños, "aún a costa de su tiempo de ocio".

El director del hospital agradeció a su vez este pequeño homenaje a los profesionales, la confianza que Mariano había puesto en ellos y recalcó la gran labor que desarrollan todos los trabajadores. Destacó que sí son habituales las llamadas de agradecimiento "aunque desde luego no tienen esta trascendencia. Pero está claro que los profesionales son reconocidos".

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