jerezanos en japón Experiencia de tres artistas durante el terremoto nipón

El temblor que ha cambiado sus vidas para siempre

  • 'Juanillorro', Miguel Ángel Salado e Ismael Heredia cuentan "toda la fatiguita que hemos pasado estando en Japón"

Cuando el pasado 11 de marzo tuvo lugar el terremoto producido en pleno océano Pacífico, a unos cien kilómetros de la costa de Japón, eran varios los jerezanos que se encontraban en el país nipón, fundamentalmente por motivos laborales. Ése es el caso de Manuel Carpio -'Juanillorro'-, Miguel Ángel Salado, Manuel Soto 'Maloco', Saray García, Rocío Romero y los hermanos Ismael y Miguel Ángel Heredia, que preparaban diversos espectáculos para representar en teatros de Tokio.

Sólo cuatro de ellos, 'Maloco', Rocío Romero y los hermanos Heredia estaban en Japón antes que el resto, desde el 13 de enero, adonde viajaron para participar en un concurso de flamenco. Por su parte, 'Juanillorro', Miguel Ángel Salado y Saray García, se reunieron con sus compañeros el 9 de marzo, y pensaban regresar, todos juntos, el 11 de abril, "hasta cuando teníamos estipulado en el contrato", puntualiza Salado.

El momento cumbre del terremoto, de 8,9 grados en la escala de Richter, cogió por sorpresa a estos jerezanos mientras ensayaban, momento en el que "te quedas bloqueado", relata Miguel Ángel Salado. "A nosotros -'Juanilloro' y Salado- nos cogió cantando por seguiriyas y dijimos: ¿Dios mío que es esto?". Además, Ismael recuerda que "se movían muchos cuadros que estaban colgados en la pared y una mujer que estaba allí con nosotros tuvo que sujetarlos porque se le caían en la cabeza a 'Juanillorro", a lo que Salado añade entre risas que "no tendría que haberlos cogido".

Cuando realmente fueron conscientes de la gravedad del asunto fue "al ver a una mujer japonesa llorando, entonces es cuando dices: esto no es normal, porque ellos están acostumbrados a vivir muchos terremotos", afirma Salado, que asegura que la experiencia que vivió "es muy difícil explicarla con palabras, eso hay que vivirlo".

También recuerdan "como si lo estuviera viendo ahora" -en palabras de Miguel Salado-, la forma en la que se tambaleaban los edificios, "igual que la gelatina", aporta Ismael, al que su compañero 'Juanillorro' interrumpe para comentar que para él, esa visión fue como "ver una película en 3D".

Tras percatarse de la gravedad de la situación, salieron a la calle, donde pudieron observar "las carreteras ondulándose", por lo que tras la segunda réplica -de 7 grados- del terremoto, "el señor que nos contrató se fue a pedir información y no volvió más", aseguran los tres jerezanos. "Hasta esa noche no nos enteramos realmente que el terremoto tuvo su epicentro en el mar y que originó un tsunami. Ahí es cuando sentimos miedo", comenta Ismael, que ya había vivido otros seísmos, pero "me di cuenta que éste estaba durando más de la cuenta, pues yo estaba acostumbrado a que fueran de unos de 3 o 4 segundos y no de más de dos minutos de duración, como éste".

Para mantenerse informados de todos los acontecimientos que se iban sucediendo en Japón, Heredia veía "las imágenes de la televisión japonesa y luego, en el canal 24 horas de TVE, lo escuchaba traducido".

Aunque Ismael asegura que "había muchas contradicciones en las noticias" que recibían, la información más sesgada fue la que recibieron sus familiares, pues en un primer momento se aseguró que el terremoto fue en Tokio, cuando en realidad tuvo su epicentro en el mar, a 130 kilómetros de la costa de Sendai -al norte de la capital- y a 373 kilómetros de Tokio.

"La que me ha mantenido informado con noticias exactas ha sido mi hermana", apunta Salado, que se comunicaba con ella "mediante el teléfono móvil o por e-mail".

A pesar del susto que se llevaron, tenían un contrato en vigor que debían cumplir, por lo que tan solo dos días después del terremoto, realizaron los respectivos espectáculos que tenían previstos.

Lógicamente notaron la escasez de público, "ya que normalmente los que asisten a nuestras actuaciones viven muy lejos de los teatros, y en esos momentos el sistema de transportes funcionaba, pero no totalmente", asegura 'Juanillorro'. Aunque, en circunstancias normales, el público japonés, en palabras de Ismael, es "muy respetuoso y muy bueno". "La verdad es que el flamenco gusta más en Japón que aquí", interrumpe 'Juanillorro'.

Días después del seísmo, la situación en Japón "no era normal, pero tampoco tan mala como reflejaban muchos medios", aseguran. "Los trenes y autobuses funcionaban, aunque de vez en cuando paraban por las réplicas, y los supermercados estaban abastecidos, aunque había que ir temprano para no quedarse sin comida" afirman los tres jerezanos.

En un aspecto en el que están todos totalmente de acuerdo es en el referente a la ayuda ofrecida por la embajada española en Tokio, calificada como "insuficiente".

"Mi madre y mi hermana han movido cielo y tierra para que nos hicieran caso, pero no ha habido manera", afirma Salado, a lo que añade que "hasta última hora -20 de marzo- no han mandado aviones para repatriar a los españoles que había en Japón, pero solo han traído a 80, aunque allí éramos más de 200".

También atestigua que "la embajada me llamó cuando yo estaba en el aeropuerto de Narita -norte de Tokio- para preguntarme cómo había llegado, por el estado de las carreteras y si estaban abastecidas las tiendas, pero no para prestarme ayuda", algo que sorprendió profundamente al guitarrista jerezano.

Salado viajó de vuelta a España junto con 'Maloco' el día 16 -llegó el 17 por la noche a Jerez-, tras hacer escala en México, gracias a que "mi padre se gastó 2.500 euros en los billetes de avión, porque nosotros nos vimos solos en Tokio. Es vergonzoso la poca cuenta que le han echado a nuestras peticiones".

Este trato contrasta con el que prodigó Francia a sus compatriotas presentes en el país nipón, a los que repatrió a los pocos días de la catástrofe, "algo que resulta cuanto menos curioso, pues es de los países de la UE que menos le conviene 'echarse tierra encima' en este aspecto, ya que tiene un gran número de centrales nucleares", afirma Ismael.

El resto de los jerezanos desplazados a Japón volvió un día más tarde, pero antes, fueron a pedir ayuda a la embajada española en Tokio para solicitar "no una ruptura del contrato, sino una especie de 'parón', para volver al país una vez se estabilizara la situación y trabajar el resto de días que teníamos estipulados", cuenta Ismael Heredia.

La respuesta del cónsul "desaconsejaba por todos los medios abandonar Tokio", en palabras de Heredia, algo que hizo que "se me cayera el alma al suelo", asegura.

Además, añaden que "un día antes de volverme a España, una de las ciudades donde teníamos previsto actuar era Sendai, que se encontraba totalmente destruida", afirma Ismael. "La empresa que nos contrató no canceló ni una actuación", añade.

Si se encuentran descontentos con la atención prestada por la embajada, no es menos la animadversión que le profesa a estos jerezanos la empresa que solicitó sus servicios, Iberia SA, la cual "ha hecho muy poco para traernos de vuelta en vista de la situación de peligro en la que estábamos", declararon los tres jerezanos.

A los que sí quisieron dar las gracias por el esfuerzo realizado para lograr su repatriación fue a "Jerónimo Roldán, Paco Flores, al 'Nano de Jerez', Paco Cepero, al Secretariado Gitano, y a algún otro que se me olvidará", afirma Miguel Ángel Salado en nombre de sus compañeros.

Nada más pisar suelo español estos tres artistas coinciden en señalar que lo primero que querían hacer era "ver a nuestras familias y pasar tiempo con ellas", aunque 'Juanillorro' bromeó comentando que también tenía ganas de "comerme un buen plato de menudo", arrancando las risas de los allí presentes.

Una vez en España siguen manteniendo contacto con el país nipón "mediante un enlace que tengo a una web japonesa", comenta Ismael, añadiendo que "sigo hablando con mis amigos japoneses, pero hay uno al que no logro localizar, y la verdad es que me preocupa, porque vivía cerca de la costa".

A pesar del mal trago pasado, "porque la verdad es que hemos pasado mucha fatiguita", comenta 'Juanillorro', lo cierto es que no han perdido el buen humor que les caracteriza. Heredia, ante la pregunta sobre las próximas actuaciones que tienen previstas realizar, comenta que "a nosotros tres nos ha salido un contrato ahora en Tokio", provocando las carcajadas de sus compañeros.

Salado añade al respecto que esta experiencia le ha servido para "perder todo el miedo que pudiera tener". "Viajar tenemos que seguir viajando, pues en mayo voy a Alemania con Cepero y luego a Suiza, no nos queda otro remedio si queremos comer".

"Donde está el cuerpo está el peligro", argumentó a continuación, algo en lo que coinciden los tres.

Si hay algo de lo que no cabe duda es de que esta experiencia les marcará para siempre, aunque dentro del peligro por el que pasaron, tuvieron la suerte de volver a tiempo y sin ningún rasguño, que no es poco.

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