Federico Durán López. Catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social

"Ha mejorado la productividad pero por la destrucción de empleo"

  • Considera que España "ha vivido durante décadas creyendo en la mentira de la moderación salarial" Habla de "exceso de presión recaudatoria"

Gaditano y profundo conocedor de la provincia, Federico Durán López visitó ayer la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz para impartir una conferencia en el marco de los Encuentros Económicos y Sociales en los que colabora la Cátedra de Emprendedores de la propia UCA que dirige el profesor José Ruiz Navarro. En su intervención de ayer en una repleta sala de conferencias, Durán habló de la gestión de las empresas y los condicionamientos laborales. Pero, además, respondió a las preguntas de este periódico.

-¿Cuál es la relación actual entre ambos campos, empresa y regulación laboral?

-El problema que hemos tenido en las economías europeas es que el marco laboral de garantías de los derechos de los trabajadores se ha desarrollado hasta tal extremo que ha empezado a ser asfixiante para las empresas y, obviamente, eso hay que revisarlo. El gran desafío que tenemos hoy es que la tutela de los derechos de los trabajadores no se convierta en una rémora para el desarrollo de las actividades empresariales.

-¿En esto ha acertado la reforma laboral del actual Gobierno?

-La reforma laboral se ha quedado a medias porque no ha cambiado las bases fundamentales del modelo, ha introducido cambios que en la práctica permiten adaptaciones significativas, pero no el cambio de modelo que se necesitaba.

-¿Cómo casa la necesidad de tener unos sueldos bajos para garantizar la competitividad y fomentar el consumo interno?

-Este país, durante dos o tres décadas, ha estado viviendo en una mentira que se contaban entre sí los empresarios y los sindicalistas, que ellos mismos se creían y que los políticos creían, y es la de la moderación salarial. En España no ha habido moderación salarial, hemos tenido una evolución de costes laborales que ha ido drenando competitividad de las empresas españolas. Por tanto, el ajuste salarial era necesario, aunque tiene consecuencias indeseadas como que frena el consumo. Ese es el problema, que el consumo interno tiene que despegar. Lo cierto es que, hoy por primera vez, los costos laborales en España están creciendo menos que nuestros competidores europeos y eso, junto a otros factores, ha permitido el dinamismo del sector exterior. El secreto es el aumento de la productividad, que ha mejorado sustancialmente en los últimos años, pero lo ha hecho por la vía más perversa, que es la destrucción de empleo.

-¿Ayudaría a ese objetivo la aplicación del horario europeo?

-No tiene por qué, aunque hay que hacer una racionalización de horarios. Decía un inglés que Jerez es la única ciudad del mundo en la que se cena al día siguiente.

-¿Como puede sobrevivir la economía gaditana con cada vez más paro y menos afiliados a la Seguridad Social, mes a mes?

-Así no puede sobrevivir. Cádiz tiene potencialidades, pero hay que ejercer autocríticas que no se han hecho. Por ejemplo, el asunto de Delphi hubiera exigido una flagelación del mundo sindical muy importante, porque fue una pérdida de riqueza impresionante que se produjo fundamentalmente por una presión sindical insostenible. Cádiz es una provincia muy exportadora, está el turismo, y tienen que desarrollarse. Para ello hay que apostar por el tejido industrial, por el apoyo a emprendedores...

-¿Hay excesiva práctica de la subvención?

-Hemos estado acostumbrados a una economía subvencionada. No soy economista ni político, pero una de las medidas que propondría en un programa político sería la eliminación de las subvenciones. ¿Sabe el ciudadano cuánto dinero de su bolsillo sale para subvenciones en un Presupuesto y cuál es el seguimiento que después se hace? ¿Qué ha pasado con Bahía Competitiva? Hace poco escuché a un político andaluz decir que Andalucía no se podía permitir quedarse fuera de las subvenciones europeas. Me parece un gravísimo error. Habría que luchar por quedarse fuera de las subvenciones. No podemos condenar a la población y a los jóvenes a tener una economía subvencionada.

-¿Puede Cádiz permitirse regular la economía sumergida, ya que los datos dicen que muchos gaditanos viven de ella?

-Hay que regularla y sacarla a la luz, aunque siempre habrá economía sumergida. Probablemente, el exceso de presión recaudatoria que tenemos, no sólo fiscal, sino de cotizaciones a la Seguridad Social, son hoy un incentivo para la economía sumergida. Tenemos niveles confiscatorios, en Andalucía especialmente. Los andaluces no son conscientes lo que supone de carga tributaria el hecho de vivir en Andalucía o hacerlo en Madrid.

-¿Qué está hoy más en peligro, lo público o lo privado?

-Soy un gran defensor de lo privado. Cuando me vienen con la defensa de lo público me echo la mano a la cartera, porque generalmente en esos casos se trata de situaciones privilegiadas ineficientes. Lo público tiene que existir, claro, pero ¿por qué hay cosas que tienen que ser públicas y muchas veces duplicadas o triplicadas? Como dijo Boyer cuando se privatizó Galerías Preciados, ¿qué hace el Estado vendiendo bragas? Hoy habría que hacerse la misma pregunta con muchas cosas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios